A falta de una decisión legislativa que aclare la situación de los repartidores de las plataformas digitales, las sentencias van repartiendo una de cal y otra de arena, mientras el panorama político español decide si se aclara o sigue bloqueado hasta el infinito y más allá, como bien diría algún famoso personaje animado.

En este sentido, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha desestimado un recurso de suplicación presentado frente a la sentencia desestimatoria de primera instancia, y ratifica que la relación entre el repartidor y Glovo es ajena al orden laboral y más propia de una relación entre la empresa y un autónomo dependiente.

De igual modo, el órgano judicial subraya que en el desenvolvimiento de la relación jurídica se ha respetado la regulación legal referida al trabajador autónomo económicamente dependiente e indica que la calificación como laboral o no de una relación debe partir de un análisis detenido de los elementos y circunstancias de cada relación.

Por eso, el auto judicial estima que el régimen laboral aplicable en este caso lo marcan las libertades de elección horaria en la que desea colaborar el repartidor, de aceptar aquellos pedidos que desea realizar sin tener que ejecutar un mínimo de ellos y de elegir la ruta para llegar al destino final.

Además, la realización personal por el repartidor de la actividad sin tener trabajadores a su cargo, el alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, la Seguridad Social y la retribución basada en el número de servicios prestados y no fijada por unidad de tiempo, amén la no existencia de pacto de exclusividad, así como la asunción de la responsabilidad del buen fin del servicio y frente al cliente final de los daños o pérdidas que pudiera sufrir el producto o mercancía durante el transporte constituyen elementos que han ayudado al Tribunal a calificar la relación en los términos fijados en la sentencia.

Según sus cálculos, Glovo acumula ya nueve sentencias favorables a su modelo de negocio.