El Secretario de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, en relación con el establecimiento de peajes en las carreteras españolas ha realizado recientemente una serie de declaraciones que son lo más parecido al juego del trile que yo haya visto.

Primero, ha dicho que se trata de una medida justa, porque pagarían solo los usuarios que utilizan las carreteras y no el conjunto de la población mediante los Presupuestos Generales del Estado. Entonces, supongo yo, que el dinero de nuestros impuestos que ahora se dedica a este menester en los Presupuestos Generales del Estado, nos será deducido, esto es, se produciría un cambio en el sistema de tributación para financiar las infraestructuras.

Pero eso no lo ha dicho el señor Saura, simplemente, porque no va a ser así. Seguiremos tributando como hasta ahora y, además, pagaremos por el uso de autopistas, autovías y hasta carreteras nacionales.

Segundo, el señor Saura ha declarado que “desde un punto de vista de la coherencia, España está pidiendo a los ciudadanos europeos en su plan de recuperación que se invierta en nuestro país en infraestructuras de transporte, cuando en la mayoría de países de la Unión Europea ya se está pagando por el uso de las carreteras, por lo tanto, coherencia, si estamos pidiendo recursos para invertir en las infraestructuras, lógicamente tenemos que plantear esa reforma».

Vamos a ver, señor Saura, qué necesidad hay de pedir recursos a Europa para invertir en infraestructuras, si va a ser el ciudadano español y todo aquél que circule por nuestras carreteras el que va a tener que pagar por estas inversiones. ¿A eso le llama usted coherencia?

¿Qué necesidad hay de pedir recursos a Europa para invertir en infraestructuras, si va a ser el ciudadano español y todo aquél que circule por nuestras carreteras el que va a tener que pagar por estas inversiones?

Y, por cierto, aunque en la mayoría de los países de la Unión Europea aplican medidas destinadas a gravar el uso de las carreteras, existen grandes diferencias entre ellos, desde las que cobran una tasa anual como Austria, por ejemplo, de 90 euros, a los que se paga por kilómetros realizados en ciertos tramos y en función de las categorías de vehículos, pero, en ningún caso, en todas las carreteras, ya sean autopistas, autovías o incluso carreteras nacionales, como se está barajando por el Gobierno de España.

Tercero, Saura insiste en la necesidad de contar con el mayor consenso social, político y económico, sobre todo con el colectivo de transportistas, para los que la propuesta remitida a Bruselas ya los excluía del pago de los peajes, que tendrían que asumir los cargadores. Diga la verdad señor Saura, lo que ustedes han propuesto al sector del transporte de mercancías por carretera, es que una vez satisfecho el peaje por el transportista, éste se lo repercuta al cargador en la factura del servicio, y ello, bien lo sabe usted, es como pedir que no haga frío en el polo.

Esto lo pueden hacer las grandes compañías eléctricas, las petroleras o los bancos, cuando el Gobierno les impone una tasa, que al final repercuten en el usuario, pero pensar que en un sector atomizado como el nuestro, con miles de pequeñas empresas y autónomos, van a ser capaces de hacerlo, es una estulticia.

El trile es un juego callejero de apuestas fraudulentas que consiste en adivinar en qué lugar de tres posibles se encuentra la pieza manipulada y, en las declaraciones del señor Saura, la manipulación de la información es manifiesta.