La colaboración en el sector es esencial para la transición hacia los vehículos autónomos

El documento recoge cuatro claves para ayudar a gestionar la transición hacia este tipo de conducción.

Claves para la transición a los vehículos autónomosque se puede descargar en este enlace (disponible en inglés, en formato pdf, de 75 páginas y 3,9 Mb).

Los gobiernos deben reflexionar sobre la manera de gestionar la transición hacia los camiones autónomos para evitar los potenciales trastornos sociales causados por la pérdida de empleo.

Esta es una de las principales conclusiones del nuevo informe elaborado conjuntamente por la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, Acea, la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte y la Unión Internacional de Transporte por Carretera, IRU, en el marco de un proyecto dirigido por el Foro Internacional del Transporte, ITF.

Tal y como recoge este documento, en el futuro los vehículos autónomos contribuirán al ahorro de costes, la reducción de las emisiones y la mejora de la seguridad en carretera, al tiempo que darán respuesta a la falta de transportistas profesionales que sufre el sector.

No obstante, estos beneficios también tendrán su contraparte negativa en el transporte por carretera, dado que, según las previsiones, podría reducirse la demanda de transportistas entre un 50% y un 70% en Estados Unidos y Europa, antes de acabar 2030.

Esta situación conduciría a la desaparición de hasta 4,4 millones de empleos, sobre una previsión de 6,4 millones de profesionales del sector.

Claves para gestionar el cambio

Ante esta situación, el documento recoge cuatro claves para ayudar a gestionar la transición hacia este tipo de conducción, con el fin de reducir sus posibles efectos negativos en el transporte por carretera.

En concreto, el informe hace hincapié en la necesidad de instaurar un consejo asesor de transición para la orientación en ciertas cuestiones laborales, y de considerar la aplicación de un sistema de permisos temporales para gestionar el ritmo de adopción de esta tecnología.

Asimismo, el texto recoge la importancia de establecer, a escala internacional, una serie de estándares, normas de tráfico y regulaciones de vehículos para los camiones de conducción autónoma, y afirma que es necesario continuar con los proyectos piloto para poner a prueba los vehículos, la tecnología en red y los protocolos de comunicaciones.

En este contexto, desde Acea han manifestado que la «armonización internacional de las normas es crucial para sacar el máximo partido a la tecnología de camiones sin conductor», dado que, de lo contrario, «se correría el riesgo de enfrentarse a una amalgama de normas y reglamentos que podría disuadir a fabricantes y usuarios de invertir en este tipo de vehículos».

Por su parte, desde la ITF han afirmado que prepararse para el potencial impacto social negativo de la pérdida de empleos «reducirá los riesgos en caso de una transición rápida», mientras que desde la IRU han abogado por la necesidad de «trabajar todos juntos por una transición sin contratiempos hacia la tecnología sin conductor».