Un reciente informe de Transport Intelligence estima que en toda Europa existe un déficit de unos 400.000 conductores profesionales.

Los países más afectados por la escasez de chóferes son Polonia, el Reino Unido, Alemania y Francia, aunque la situación se extiende preocupantemente también a otros países más pequeños como los de la península escandinava, así como del este del continente.

Así mismo, España también se cuela en sexta posición con una falta de 15.340 profesionales del volante, según el informe de Transport Intelligence, con un déficit similar al que existe en Italia.

Ante este panorama, Transport Intelligence afirma que se están desarrollando algunas estrategias para intentar paliar la situación y que incluyen la incorporación de profesionales en prácticas, contrataciones estacionales para atender picos de demanda y recurrir a personal militar para incorporarlos a la vida civil.

¿Tecnología como solución al problema?

De igual manera, también se abre camino el uso de la tecnología para intentar buscar jornadas laborales menos exigentes y el apoyo de las instituciones públicas para aumentar el número de áreas de servicio seguras o para evitar trabajos no relacionados con la conducción, circunstancias que inciden en la mala imagen de la profesión.

Además, también se está recurriendo en toda Europa a reducir la edad mínima para poder acceder a permisos de conducir profesionales y se está incentivando la incorporación de la mujer a esta actividad, ya que actualmente las conductoras representan entre el 2% y el 3% de este colectivo profesional.

Finalmente, existe una tendencia a incorporar conductores extranjeros, así como a introducir incentivos salariales para retener y contratar a nuevos chóferes.