La versión renovable del Gas Natural Vehicular, conocida como BioGNV, permite una reducción de aproximadamente el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que puede convertirlo en el verdadero impulsor de la economía circular y la movilidad sostenible.

Además, favorece el cumplimiento de las nuevas restricciones en las zonas urbanas y un ahorro en la compra de combustible. Todas estas ventajas han hecho a Endesa decidirse por la construcción de su primera estación de BioGNV, situada en la región francesa de Nueva Aquitania y alimentada con biometano local.

Gracias al apoyo financiero de la administración regional, la tarificación del BioGNC se efectuará al mismo precio que el GNC durante los primeros tres años, compensándose así el coste adicional ligado al consumo de biometano.

La estación es la quinta de carácter público de la compañía energética en la zona de Saint-Vincent-de-Tyrosse y forma parte de su plan de expansión para el ámbito del GNV en Francia y Europa. Con una superficie de más de 2.000 m², tendrá capacidad para todo tipo de vehículos, las 24 horas del día, los siete días de la semana, en sus tres pistas de servicio.

El tiempo de repostaje de un vehículo pesado es inferior a un cuarto de hora y de menos de cinco minutos para un vehículo ligero. En total, el Consejo de Nueva Aquitania ha invertido 356.640 euros en la instalación de esta segunda estación con el fin de crear una red operativa de GNV y BioGNV para apoyar a las empresas de transporte por carretera.

En total, quiere instalar 20 estaciones públicas de llenado rápido y apoyar la conversión de 500 camiones de carga regionales, con lo que reafirma su objetivo del 30% de gas verde para 2030 y del 100% para 2050.