Durante el segundo trimestre de 2021, España ha logrado aumentar en 2,3 puntos su valoración en el indicador global de electromovilidad de Anfac, alcanzando una puntuación total de 23,1 sobre 100. Sin embargo, continúa en las últimas posiciones del ranking del conjunto de los países analizados.

El crecimiento de la valoración española viene marcado por la evolución del mercado, pues siguen aumentando las ventas pese al entorno de baja demanda. En este sentido, el plan Moves III ya se está poniendo en marcha en algunas regiones, pero el impacto en las comercializaciones será más notorio en el último cuatrimestre.

Entre abril y junio, España ha logrado una valoración de 37,8 puntos en el indicador de penetración del vehículo electrificado, lo que supone un aumento de casi cuatro puntos, pero el ritmo de entrada de vehículos electrificados sigue siendo inferior al de la media europea.

En concreto, las ventas de este tipo de modelos se han cuadruplicado en estos tres meses respecto al mismo periodo de 2019, antes del Covid, con 18.939 nuevas matriculaciones, si bien la cifra solamente supera a las de Hungría y República Checa.

Puntos de recarga

Una de las asignaturas pendientes en el país sigue siendo el despliegue de una red de recarga que dé respuesta a las necesidades del creciente parque electrificado. Con un leve crecimiento de siete décimas, la valoración general de España se sitúa en 8,3 puntos sobre 100, colocándose en este ámbito en penúltima posición, por delante de la República Checa.

En cuanto al nivel de infraestructura, España cuenta en la actualidad con 11.847 puntos de recarga, lo que supone un crecimiento de apenas 330 en el segundo trimestre de 2021. Este aumento se produce, principalmente, en la franja de niveles de potencia asociados a carga con potencia entre 50 kW y 150 kW, pero el 96% de estos son de 50 kW.

En este contexto, el desarrollo de la infraestructura de recarga sigue en progreso, pero a un ritmo lento y vinculado, principalmente, a niveles de potencia bajos, siendo el 86% de la red actual de acceso público en España de potencias de hasta 22kW, lo que supone tiempos de recarga mínimos de tres horas.