El día 9 de diciembre, la Comisión Europea publicó la Estrategia Europea de Movilidad, un documento que ha sido recibido con entusiasmo en el seno de la Organización Europea de Puertos Marítimos, Espo, por su capacidad para impulsar los objetivos del Pacto Verde Europeo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 90% en el transporte.

En este contexto, la Organización cree que los puertos pueden ser grandes aliados en el proceso de descarbonización y ha defendido los esfuerzos de estas instalaciones para reducir sus emisiones y contribuir a la transición energética.

Por eso, aunque valora que se les haya otorgado la categoría de hubs de energía limpia, espera que el reconocimiento vaya acompañado de una estrategia específica para ayudarles a convertirse en puertos de cero emisiones.

Esto incluye el apoyo necesario para el desarrollo de infraestructuras e instalaciones para el suministro y transporte de combustibles alternativos, como el hidrógeno, y la creación de nuevas sinergias entre el transporte y las políticas energéticas.

Teniendo en cuenta la diversidad de los puertos europeos, el camino más eficiente conseguir los objetivos marcados es el diseño de una hoja de ruta específica para los puertos, combinada con herramientas de monitorización y certificación, como el programa EcoPorts, y el intercambio entre las instalaciones sobre las mejores prácticas.

Asimismo, es precisa una significativa inversión pública y privada tanto en los puertos como en las infraestructuras más relevantes, pues no puede depender únicamente de las Autoridades Portuarias.

TMCD, ferries y red TEN-T

Desde Espo, también han querido destacar el hecho de que el Transporte Marítimo de Corta Distancia haya sido reconocido como una opción para el cambio modal. El objetivo es que el transporte en estas rutas y en las vías navegables interiores crezca un 25% para 2030 y un 50% para 2050, si bien serían necesarias ciertas medidas de apoyo que no han sido incluidas en la Estrategia.

Por otro lado, lamentan que no se haya considerado el potencial de las conexiones de ferry como una alternativa sostenible a los vuelos de corto alcance y su potencial para la recuperación del sector del turismo.

En cuanto a la red TEN-T, aunque aplauden la petición de completarla, siguen en contra de que Bruselas se centre fundamentalmente en el ámbito terrestre, ignorando la dimensión marítima y el papel que pueden cumplir los puertos en la conectividad. Por eso eso, esperan que en la próxima revisión de la red, se adopte por fin un enfoque integral.

En este sentido, si bien es cierto que la Comisión tiene como objetivo hacer que el sistema de transporte europeo sea cada vez más resistente para fortalecer la autonomía de la UE, la Estrategia presentada carece de una visión holística sobre cómo fortalecer el papel de los puertos como motores de crecimiento y recuperación.

Desde la Organización, recuerdan no solamente la agilidad que han demostrado estas instalaciones durante la pandemia, sino su capacidad para prepararse para el Brexit. Si Europa quiere convertirse en un hub de conectividad mundial, debería apoyar a sus puertos, pues son las principales puertas de entrada al comercio internacional y se han convertido en grandes nodos industriales.