La crisis sanitaria está generando una serie de «daños colaterales» que influyen, a veces de manera contradictoria, sobre la economía del planeta.

Entre ellos, cabe destacar la evolución del precio del petróleo, que ha llegado a cotizar en el mercado de futuros en USA a precios negativos, hasta -37 dólares llegó a situarse el precio del Texas este pasado lunes, y su influencia en los precios internacionales del petróleo, que sigue en mínimos pese a los intentos de los países productores que integran la OPEP por elevar su precio.

Sin embargo, esta tendencia, según Fenadismer, «sigue sin tener apenas reflejo en el precio de la gasolina y el gasóleo que se venden en España, con el agravante de que los precios finales se encuentran perfectamente alineados por parte de las principales compañías petrolíferas que operan en España, en concreto, en torno a 1,12 euros por litro tanto para la gasolina como para el gasóleo de automoción».

La organización ve un cierto paralelismo con lo sucedido tras la crisis económica de 2008, algo que, a su juicio, «demuestra una vez más se demuestra la voracidad empresarial mostrada por las principales compañías petrolíferas, a las que no parece importarles mucho la gravísima situación económica que atraviesa nuestro país».

Así mismo, Fenadismer señala que «no debe olvidarse que un precio artificialmente alto no solamente beneficia a las petroleras, sino también al propio Gobierno ya que esto le permite obtener una mayor recaudación vía impuestos«.

En consecuencia, la patronal pide al Gobierno que intervenga el precio final de los carburantes en España, «para que la bajada tan importante del precio del crudo beneficie a quienes más lo necesitan y están sufriendo más la crisis, como son los trabajadores y los autónomos y pequeños empresarios, y no a unos pocos privilegiados».