TAP-Portugal

El Gobierno luso puso en marcha medidas para obligar a trabajar a los empleados de la aerolínea portuguesa.

La cuarta y última jornada de huelga de los trabajadores de la aerolínea lusa TAP ha transcurrido con normalidad y con pocos retrasos debido a que las autoridades lusas pusieron en marcha una «intervención civil» que forzó a los huelguistas a trabajar, a pesar de la convocatoria de huelga por tres de los 12 sindicatos implicados.

Como consecuencia de la medida excepcional decretada por el Gobierno luso, el paro había rebajado su impacto después de que nueve de los doce sindicatos participantes decidieran retirarse los días previos a la huelga, convocada para el 27, 28, 29 y 30 en protesta contra la privatización de la compañía.

La «intervención civil» en la compañía llevó a los tres sindicatos que mantuvieron la protesta y que controlaban a cerca del 50 % de la plantilla, a recomendar a sus afiliados a cumplir la orden, dado que su violación podría desembocar en una sanción penal.

Los tres sindicatos son Unión Crew Nacional de Aviación Civil (Snpvac), la Unión de Trabajadores de la Aviación y Aeropuertos (Sitava) y la Unión Nacional de Trabajadores Aviación Civil (Sintac)

TAP ha logrado así, operar los más de 1.100 vuelos programados del 27 al 30 de diciembre, con un volumen de pasajeros inicialmente calculado en torno a 130.000 personas.

A pesar de todo, la aerolínea calcula haber perdido unos 6 millones de euros debido a cerca de 18.000 de cancelaciones, la mayoría antes del anuncio de la «intervención civil» decretada el pasado 18 de diciembre.