La obra, que ha durado cuatro años, permitirá impulsar los tráficos de graneles sólidos y líquidos

La actuación ha tenido un coste total de 40,11 millones de euros.

La Autoridad Portuaria de Bilbao ha finalizado los trabajos de prolongación del dique de Punta Sollana, situado en la zona industrial del puerto de Bilbao. La obra, que ha durado cuatro años, permitirá impulsar los tráficos de graneles sólidos y líquidos al incrementarse la longitud de muelle disponible en 330 metros lineales y la superficie de explanada en 20.000 m².

La actuación, con un importe total de 40,11 millones de euros, ha sido cofinanciada por la Unión Europea, con una aportación aproximada de 3,53 millones de euros a través del programa »Operaciones Eficientes y mejora del rendimiento Medioambiental del puerto de Bilbao‘, en la convocatoria TEN-T 2012.

Como innovación técnica y respetuosa con el medio ambiente, el puerto de Bilbao ha diseñado y ejecutado el espaldón previsto con un hormigón de altas prestaciones, de una densidad de hasta 2,65 tn/m³.

Se trata de un árido siderúrgico procedente del reciclado de las escorias negras, un subproducto industrial generado en la fabricación del acero común en los hornos de arco eléctrico de distintas acerías de Vizcaya. Esto ha permitido reducir el presupuesto de ejecución en un millón de euros respecto a lo presupuestado inicialmente.

Obra estratégica del puerto

Esta prolongación constituye una obra estratégica por parte del puerto, ya que la zona industrial de los muelles de Punta Ceballos y Punta Lucero se encuentra totalmente ocupada, a excepción de una parcela en Punta Sollana. Asimismo, la explotación de los atraques de esta zona se encuentra al borde de la saturación.

Antes del inicio de estas obras, el dique tenía 350 metros de línea de atraque y ahora dispone de 680 metros, lo que posibilitará el atraque de dos barcos de manera simultánea y permitirá impulsar el tráfico de graneles, principalmente sólidos, como habas de soja en importación o piedra de cantera en exportación.

Las previsiones apuntan a que esta mejora de la operativa portuaria, unida a la labor comercial emprendida, permitirá al puerto bilbaíno pasar de los 4,5 millones de toneladas de sólidos movidos en 2015 a los 5,8 millones de toneladas en 2020.

Por otro lado, con estas obras se ha ampliado la superficie de suelo portuario disponible para actividades comerciales e industriales, y se reducirán los efectos del oleaje, que produce elevadas agitaciones y problemas de rebase en la explanada.