El Ministerio de Fomento ha remitido a las asociaciones nacionales de transportistas un documento de propuesta de modificación de la actual regulación sobre los pesos y dimensiones de los vehículos de transporte de mercancías por carretera, para ser debatida en próximas fechas.

Los avances técnicos en el diseño de los vehículos de transporte, así como la mejora de las infraestructuras de las carreteras, permiten plantear el incremento de los límites actuales de pesos y dimensiones de los vehículos de transporte, algo que viene siendo reclamado por diversos sectores de la industria.

Las modificaciones de la nueva propuesta del Ministerio de Fomento permitirían el aumento de la altura máxima permitida para cualquier camión rígido de más de 18 tn de MMA, así como cualquier vehículo, hasta los 4,50 m de altura.

Por otro lado, la modificación planteada también permitiría, previa autorización de la Dirección General de Tráfico o los Departamentos de Tráfico de Cataluña y País Vasco, la circulación de los megacamiones de 60 tn de MMA y 25,25 m de longitud.

Además, desde la Federación Nacional de Transportistas de España (Fenadismer) valoran positivamente que el Gobierno haya descartado la introducción del aumento del tonelaje de los actuales vehículos articulados y trenes de carretera a 44 tn, que planteó la Dirección General de Tráfico el año pasado. 

Dicho proyecto contó con el rechazo de varias organizaciones de transportistas que criticaban su carácter discriminatorio al favorecer exclusivamente a las empresas titulares de una determinada tipología de vehículos. Además, defendían, la medida agravaría la actual situación de sobredimensionamiento de la flota de transporte española. 

La Cátedra Amelio Ochoa de la Fundación Francisco Corell, publicó en 2012 un estudio técnico sobre los efectos de la implantación de vehículos con dimensiones y capacidades superiores a los actualmente en vigor en nuestro país. En la presentación del estudio, se apuntaba que se trataba de una iniciativa «que tarde o temprano habrá de plantearse en nuestro país desde las experiencias de otros socios europeos«.

El estudio sobre el Efecto de la implantación del vehículo de 25,25 metros y 60 toneladas en España” (en formato pdf, 141 páginas y 2,9 Mb). está disponible para su descarga en este enlace

Aumento de la altura máxima

En la actualidad, ya se permite la circulación de vehículos de transporte con 4,50 m de altura en el caso de los portavehículos, vehículos grúa de asistencia en carretera y transporte de contenedores en régimen de transporte multimodal.

La propuesta amplía dicha altura a cualquier camión rígido de más de 18 tn de MMA, así como vehículos articulados y trenes de carretera, siempre que su carrocería sea adaptable y homologada para dicha altura.

Ahora bien, cabe recordar que dicho vehículo no estaría autorizado para realizar transporte internacional con dicha altura, al no permitirlo la vigente Directiva europea reguladora de los pesos y dimensiones en transporte internacional. 

Circulación de megacamiones

Para la circulación de los megacamiones de 60 tn de MMA y 25,25 m de longitud se exigirá la obtención de una autorización expedida por la Dirección General de Tráfico, o por los Departamentos de Tráfico de Cataluña y País Vasco.

En la autorización se establecerá las vías por las que podrá circular, preferentemente autopistas y autovías, así como las demás condiciones de circulación de dicho vehículo, estando prohibido que sean utilizadas para el transporte de mercancías peligrosas.

Esta nueva categoría de vehículos solo se encuentra implantada en los países del norte de Europa, no estando permitidos en Francia, Reino Unido, Portugal e Italia. Además, debe tenerse en cuenta que su configuración afecta a las infraestructuras sobre las que circula.

Según diferentes estudios, la introducción de estos vehículos plantea ventajas desde el punto de vista económico al consumir un 15% menos de combustible en tn/kms que un camión de 40 tn, medioambientales al reducirse las emisiones de CO2 en torno al 5%, e incluso modales al implicar un trasvase de la mercancía transportada por ferrocarril al transporte por carretera en torno al 10%.

Sin embargo, de generalizarse este tipo de vehículos, supondría una reducción de la flota actual superior al 15% y un importante incremento de los costes de mantenimiento de las infraestructuras viarias para adaptarlas a las nuevas magnitudes de esta categoría de vehículos.