Las disputas entre Renfe y Adif han sido numerosas en los últimos años debido, en parte, a un afán de protagonismo en determinados proyectos. Por ello, la ministra de Fomento, Ana Pastor, se ha propuesto seguir más de cerca la gestión de las dos empresas y evitar problemas.

Tras las reuniones mantenidas por la ministra tras su nombramiento, con Antonio González y Teófilo Serrano, anteriores presidentes de ambas empresas participadas Adif y Renfe, a Pastor le sorprendió la falta de sintonía existente. La ministra se mostró contrariada ante la falta de colaboración entre el operador ferroviario y el gestor de infraestructuras.

Por ello, Pastor ha pedido a Julio Gómez Pomar, nuevo presidente de Renfe, y a Enrique Verdeguer, quien se sitúa al frente de Adif, una colaboración mucho más estrecha para evitar los problemas que se pudieron observar en la anterior legislatura.

Un claro ejemplo de falta de colaboración entre ambas empresas ha sido el concurso para obtener el contrato del Ave La Meca-Medina, que finalmente ganó el consorcio español liderado por Talgo en el área privada y por Renfe y Adif en la pública. Renfe y Adif se disputaban entre ellas el liderazgo de la operación y la única solución que se encontró fue crear una nueva empresa en la que ambas empresas tenían el 48,4%, asegurándoles el poder de decisión.

Desde Fomento se está pensando, a falta de terminar de concretar la estructura de los distintos departamentos, cómo resolver esta falta de compenetración entre Renfe y Adif, dos empresas que en su día formaban una sola. Manuel Niño, el director general de Ferrocarriles, podría ser el encargado de acercar a ambas empresas y de mantener un seguimiento constante en éstas para evitar que se vuelvan a reproducir situaciones como las vividas.