La titular de Fomento, Ana Pastor, aseguró este miércoles que “el Gobierno no tiene sobre la mesa” la posible implantación de peajes en las autovíasPastor hizo esta afirmación en el foro organizado por la  Asociación Nacional de fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), donde se refirió a la propuesta de la patronal de las concesionarias de autopistas Aseta de que se impongan peajes en las autovías.

La responsable de Fomento también rechazó implantar peaje en la M-50 de Madrid, a pesar de que según esta patronal, si se aplicara ese peaje se podría resolver el problema financiero que arrastran las concesionarias de las radiales de Madrid.

La ministra justificó su rechazo a esta medida en el hecho de que perjudicaría a la competitividad del sector del transporte de mercancías por carretera.

Sobre la situación de las radiales y otras concesionarias en quiebra, Pastor señaló que “llevamos más de un año trabajando para dar una salida a un problema heredado” y explicó que con ese objetivo Fomento sigue negociando con los bancos y las concesionarias.

En cuanto a la creación de una sociedad público-privada que aglutine todas estas autopistas, que acumulan deudas por valor de unos 2.700 millones de euros, dijo que es una de las opciones existente y reiteró que “nunca se hará con el dinero de los españoles”.

ASTIC en contra de los peajes

En relación con la propuesta de ASETA, la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (ASTIC) rechaza la implantación de nuevos peajes en las autovías españolas, afirmando que solo se busca un aumento de la recaudación.

La medida, propuesta por Asociación de Sociedades Españolas Concesionarias de Autopistas (ASETA) presenta un plan de inversión para las autopistas de peaje maduras de unos 1.300 millones de euros al año y la implantación de peajes en autovías, ahora gratuitas, para ingresar hasta un máximo de 10.000 millones de euros.

Para Astic, un incremento en el número de peajes no sólo provocaría un castigo a los bolsillos de todos los españoles, sino que también supondría una caída en la competitividad de sectores fundamentales como el del transporte por carretera.

Aunque desde Aseta se asegura que esta medida generaría unos 24.000 puestos de trabajo, desde Astic se argumenta que no tiene en cuenta los más de los más de 500.000 empleos directos que genera el sector del transporte por carretera, que verían muy complicada su continuidad.

Para Ramón Valdivia, director general de ASTIC, “este tipo de propuestas suponen una golpe más al sector del transporte por carretera, que ya ha visto, cómo en los Presupuestos Generales del Estado,  la mayor parte de las inversiones iban destinadas al sector ferroviario. Esto supone el doble de la inversión destinada a las carreteras”.