Un estudio llevado a cabo por Ford durante los últimos tres años demuestra que tecnologías emergentes, como el blockchain o el geoperimetraje, pueden complementar a los vehículos híbridos enchufables a la hora de mejorar la calidad del aire en los núcleos urbanos.

Durante el programa, se recopilaron datos sobre la conducción de docenas de Ford Transit y Tourneo PHEV de diversas flotas municipales y comerciales, que realizaron más de 400.000 kilómetros en Valencia, Londres y Colonia.

Gracias a su capacidad de circular en modo cero emisiones, pero sin preocupaciones por la autonomía, los híbridos enchufables suponen una alternativa práctica y flexible al diésel, lo que los convierte en vehículos ideales para el reparto en ciudades y sus alrededores.

Tanto la Transit Custom Plug-In Hybrid como la Tourneo Custom Plug-In Hybrid son parte de esta apuesta global del fabricante, que también cuenta con una versión de la Transit con tecnología Mild-Hybrid de 48 voltios, a la que se añaden las Transit y Tourneo Custom EcoBlue Hybrid o el furgón E-Transit, disponible a partir de la primavera de 2022.

Con el geoperimetraje, el modo de conducción eléctrico del vehículo puede activarse automáticamente al entrar en una zona de bajas emisiones, sin la intervención del conductor.

En este caso, el tiempo en que uno de los vehículos entraba o salía de una zona geoperimetrada quedaba registrado en un libro de contabilidad digital seguro y transparente, cuyos registros permanentes se guardaban en varios ordenadores, garantizando que los ‘kilómetros verdes’ recorridos pudieran compartirse con las autoridades o los propietarios de la flota.

En el ensayo, también se probó el geoperimetraje dinámico. En lugar de ser el acceso a una zona fija de bajas emisiones lo que activaba en el vehículo el modo de conducción de cero emisiones, el sistema utilizaba los datos de calidad del aire obtenidos por Climacell y la ciudad.

A medida que los vehículos Plug-In Hybrid entraban en estas zonas, cambiaban automáticamente al modo bajas emisiones, quitando esta decisión de las manos de los conductores, mejorando la calidad del aire para los ciudadanos y ayudando a los vehículos a mantener el cumplimiento de las restricciones locales.

Pruebas en Valencia

En Valencia, las pymes que participaron en el estudio incluían flotas de reparto, limpieza y seguridad privada, con itinerarios que a veces las llevaban fuera de la ciudad. Para estos viajes, pudieron beneficiarse del motor de gasolina EcoBoost de 1.0 litros de la versión Plug-In Hybrid, que puede cargar la batería a demanda y ampliar la autonomía a más de 500 km.

También se ha utilizado una furgoneta isotérmica PHEV equipada con una unidad de refrigeración eléctrica Zanotti Invisible. En lugar de utilizar un generador para alimentar el sistema de refrigeración, se ha creado una solución eléctrica para enfriar el compartimento de carga en 18 minutos.

La furgoneta isotérmica realizó el 82% de su kilometraje en modo de tracción eléctrica, llegando al 90% en la zona geoperimetrada de Valencia. Los conductores podían recargar la batería mientras la llenaban de los elementos a transportar, y la recargaban completamente cada noche.

Además, los ventiladores y sistemas de refrigeración adicionales se ubicaron bajo el piso de carga para minimizar el impacto aerodinámico, optimizando la autonomía y la eficiencia. Esto también ayudó a acceder a calles estrechas, aparcamientos de altura limitada o muelles de carga subterráneos.

La investigación, realizada con estos Plug-In Hybrid además de otros 130 vehículos comerciales conectados, ha permitido comprender mejor la forma en que la conectividad puede ayudar a las ciudades a ser más eficientes y sostenibles.