protesta de transportistas en Francia contra la ecotasa

Protesta de transportistas en Francia contra la ecotasa en noviembre de 2013

La ecotasa en Francia podría tener un nuevo sistema de aplicación, cuyos beneficiarios serían las pequeñas empresas que realizasen trayectos cortos por las carreteras francesas, según ha informado el diario francés ‘Les Echoes’.

Después de convocar una comisión para el estudio de la aplicación de la ecotasa, los parlamentarios socialistas han recomendado a Ségolène Royal, actual ministra de Ecología en el gobierno francés que reabrió el debate sobre este impuesto tras su llegada al nuevo ejecutivo galo, la implantación de una licencia mensual de kilometraje, para que los camiones puedan circular durante una media de 400 km sin pagar impuestos. El umbral iría de los 281 hasta los 844 km, dependiendo del peso del vehículo y de la contaminación que genere.

Se trata de una propuesta ‘mixta‘ para reactivar o reemplazar la ecotasa para camiones, cuya aplicación se pospuso en noviembre de 2013 por la aparición del movimiento de los «bonnets rouges». De esta forma, se podría satisfacer a todos los partidos y dar una solución a uno de los problemas a los que se enfrenta el Gobierno francés.

Destinado a las pequeñas empresas

La aplicación de esta licencia puede reducir la oposición a la ecotasa de los pequeños negocios locales, que serían los principales beneficiados. Sin embargo, esto supondría perder 300 millones de euros, algo que podría solventarse con una combinación entre la licencia y un pago por parte de las empresas concesionarias de autopistas, que darían una indemnización a las empresas interesadas. Una propuesta que Ségolène Royal ha defendido con la justificación de que las sociedades concesionarias han conseguido una cifra de negocio de 8.500 millones de euros y han obtenido 2.000 millones de euros de beneficios.

Así, esta propuesta consiste en mantener una tasa cuya suspensión ha supuesto un déficit de 800 millones de euros para el Estado, un dato que podría alcanzar los 1.100 millones si no se encuentra una solución.

Para el 2014, el déficit se ha visto compensado por una limitación del gasto que ha realizado la Aftif, la Agencia que financia los grandes proyectos de infraestructuras de transporte, como el mantenimiento de las carreteras o el desarrollo de las redes ferroviarias y fluviales, y de una dotación complementaria del Estado, aunque la incertidumbre reside en lo que pasará durante los próximos años.