Las obras iniciadas en la N-121A suponen un nuevo quebradero de cabeza para los transportistas que suelen utilizar esta vía que une Pamplona con la frontera francesa, en su tramo que transcurre por la provincia de Guipúzcoa.

La Diputación Foral  ha cerrado al tráfico esta vía desde el pasado lunes en Irún, entre los enlaces de Intxaurreta y Gurutze, hasta que se solucionen los problemas detectados en los viaductos de Alunda y Gurutze.

Mientras ese tramo de la N-121-A permanezca cerrado, según informa Guitrans, el tráfico se desviará por la GI-3455.

Está previsto que las obras comiencen en unas tres semanas y que se prolonguen presumiblemente hasta finales de año, circunstancia que obligará a que los transportes especiales tengan que coger rutas alternativas.

Dentro de las labores de vigilancia que se realizan en todas las estructuras de la red de carreteras guipuzcoana se han detectado deficiencias en dos viaductos de la N-121-A, por lo que se ha procedido a cerrar la carretera para garantizar la seguridad de los usuarios.

Las autoridades provinciales revisan anualmente un centenar de estructuras de su red, de tal modo que este año, en la N-121-A, han inspeccionado nueve estructuras diferentes.