La N-1 a su paso por la provincia de Guipúzcoa.

El sector ha perdido 1.058 empresas en Guipúzcoa respecto al año 2008.

El transporte supone un 4,4% del PIB en Guipúzcoa, donde se mueven 34,9 millones de toneladas anuales por carretera. Por ello, es fundamental una mayor cohesión en el sector en torno a sus reivindicaciones más urgentes que le permita mejorar su posicionamiento en la cadena logística.

Esta ha sido una de las principales conclusiones de la Asamblea General de Guitrans, en la que se ha recordado que un aumento de actividad no va acompañado de un aumento de la rentabilidad, ya que los costes del transporte han aumentado un 1,3%, mientras que los precios, en el mejor de los casos se han mantenido, y en muchas ocasiones han bajado.

Uno de los motivos más claros reside en la competencia desleal ejercida por empresas deslocalizadas y empresas de países con costes salariales y fiscales más bajos, por lo que desde el transporte guipuzcoano exigen una inspección eficaz y coordinada entre las distintas administraciones competentes, para detectar actuaciones fraudulentas.

Los datos de inspección de 2018 aportados por el Ministerio de Fomento demuestran, en su opinión, que la inspección actual es insuficiente, pues solamente el 7% de los vehículos controlados es extranjero, cuando la cuota de mercado que copaban en 2016 era superior al 30% y desde entonces ha aumentado.

Menos empresas de transporte

Esta falta de rentabilidad está afectando al sector, con 1.058 empresas de transporte menos en la provincia respecto a 2008 y 1.498 autorizaciones de transporte menos. Teniendo en cuenta que un camión paga 23.000 euros de impuestos al año, este descenso supone que la Hacienda Foral deja de recaudar 34,5 millones de euros cada año.

Se trata de un importante reto para los transportistas, cuyos costes de explotación dependen en un 30% del gasóleo, que ha aumentado un 7,5% hasta abril. A ello se suman los peajes, que siguen penalizando al transporte guipuzcoano, sin que de momento haya noticias de posibles descuentos por su uso intensivo, ni por la mejor eficiencia medioambiental de los vehículos.

Por otro lado, en la Asamblea se ha puesto el foco sobre las retenciones que se producen desde el año 2015 en Biriatou. Esto ha llevado al Comité Nacional de Transporte a acordar utilizar todos los recursos jurídicos y administrativos a su alcance para conseguir que la administración francesa reconsidere su actitud.