En el primer trimestre de 2020, las ganancias de Hapag-Lloyd antes de intereses e impuestos han llegado a los 160 millones de euros, una cifra inferior a los 214 del ejercicio anterior. También el resultado neto se ha reducido en 25 millones y el Ebitda se ha reducido ligeramente hasta los 469 millones.

No obstante, desde la naviera consideran que ha sido un buen arranque, teniendo en cuenta la influencia del Covid-19. El aumento de los volúmenes y de las tasas de carga han permitido incrementar los ingresos y aunque el resultado está por debajo del obtenido en el primer trimestre de 2019, hay que tener en cuenta que el precio del combustible ha sido más elevado.

Los ingresos han llegado entre enero y marzo a los 3.300 millones, un 6% más, principalmente por el crecimiento del 4,3% en el tráfico de mercancías, superando los tres millones de TEUs. Además, las tasas de carga se han situado en los 1.094 dólares por TEU de media (1.010 euros).

Los gastos de transporte han repuntado casi un 10% por el aumento de los precios del combustible por la nueva regulación de la OMI, pasando de los 98 dólares (90 euros) a los 523 dólares (483 euros) por tonelada. Por su parte, el flujo de caja se ha situado en los 274 millones de euros.

Los efectos de la pandemia serán más notorios en el segundo trimestre, por lo que el operador ya ha tomado medidas para salvaguardar su rentabilidad y liquidez, además de ajustar su red de servicios a la reducción de la demanda y tratar de ahorrar costes en diferentes ámbitos.

Teniendo en cuenta que la recuperación económica se iniciará en el segundo semestre, la naviera espera que el Ebitda se sitúe a final de año entre los 1.700 y los 2.200 millones de euros. Sin embargo, a menos que se recupere cuanto antes la demanda de los servicios de transporte de contenedores, el límite superior de estos pronósticos será difícilmente alcanzable.