Debido al aumento de las entregas domiciliarias, las furgonetas se han convertido en la fuente de emisiones del transporte por carretera que más rápido han crecido. A diferencia de los turismos, los estándares de emisiones de CO2 de las furgonetas en la Unión Europea no están consiguiendo su objetivo de poner en el mercado un número sustancial de vehículos eléctricos.

Así se refleja en el último informe de Transport & Environment, que denuncia que los objetivos fijados para 2030 son tan bajos que los fabricantes pueden alcanzarlos aunque vendan un número muy escaso de vehículos de cero emisiones.

Solamente el 2,3% de las ventas de furgonetas en 2020 correspondieron a modelos eléctricos, en comparación con el 10,5% de los turismos. Todo ello a pesar de que las furgonetas eléctricas son cada vez más económicas y lo serán aún más de cara a 2026.

Con su nueva propuesta para reducir las emisiones de CO2 en un 50% para 2030 y en un 100% para 2035, la Comisión Europea está elevando también sus objetivos climáticos para este tipo de vehículos.

Sin embargo, el número de furgonetas eléctricas seguirá siendo escaso durante una década o más, y será necesario trabajar mucho en los años inmediatamente anteriores a 2035 para conseguir alcanzar esa cuota del 100%. En este sentido, desde la asociación creen que si no se fija ningún objetivo antes de 2030, el mercado no experimentará un gran impulso a lo largo de estos años.

El 38% de las ventas en 2030

Los fabricantes seguirán, en su opinión, retrasando la implementación hasta que la regulación de verdad lo requiera, por lo que en ausencia de objetivos anteriores a 2030, las ventas de modelos eléctricos se mantendrán entre el 5% y el 7% del total hasta 2027-2028.

No obstante, posteriormente se produciría un salto demasiado brusco, pasando a un 38% en 2030, según los cálculos de Transport & Environment, que explica que la reducción de emisiones respecto a 2020 será únicamente del 15%. Además, hay que tener en cuenta que el mercado cuenta con el potencial suficiente para alcanzar entre el 46% y el 73% en esa fecha.

Todas las furgonetas tendrán que ser de cero emisiones en el año 2035, pero para alcanzar este objetivo a tiempo es necesario establecer más límites a lo largo del camino. En este sentido, sería necesario aumentar hasta el 60% el objetivo de 2030, y fijar uno intermedio en 2027 del 31%.

Asimismo, la regulación actual permite que las furgonetas más grandes y pesadas emitan más CO2, lo que a su vez fomenta la venta de modelos de mayor tamaño, con un peso de más de 1,76 toneladas, que representan ya el 66% de las ventas, frente al 55% de 2014.

Por ello, desde la Asociación piden que el Parlamento Europeo y los Estados Miembros afronten cuanto antes este problema, que está frenando todavía más la consecución de los objetivos propuestos.