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El puerto de Calais es uno de los principales puntos de acceso al Reino Unido desde el continente europeo.

En lo que parece una muestra de lo que llegará tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea prevista para final de mes, aunque algunas fuentes apuntan que podría retrasarse hasta junio a la espera de un acuerdo definitivo, el personal de aduanas de Calais y Dunquerque ha iniciado esta misma semana una huelga de celo.

Llevando a cabo sus labores de inspección con profundidad y detenimiento, los funcionarios han provocado largas colas de camiones en los accesos a dos de los principales recintos portuarios que dan acceso a Gran Bretaña tanto por mar, como a través de las instalaciones de Eurotunnel, que han obligado a los transportistas a esperar hasta cuatro horas para poder embarcar rumbo al archipiélago británico, atrapados en los tapones y las retenciones que han afectado a la autovía A16.

Los trabajadores de estos puestos fronterizos reclaman la contratación de más personal para poder atender con fluidez a los camiones que utilicen estos servicios, toda vez que, según sus sindicatos, no cuentan efectivos suficientes para poder hacer frente al restablecimiento de la frontera entre la Unión Europea y el Reino Unido tras el Brexit, así como mejoras salariales para el trabajo nocturno y en los pluses de peligrosidad.

Al otro lado del Canal de La Mancha, el Reino Unido trabaja con planes que también prevén la formación de largas caravanas de camiones que tienen previsto desviar a un aeropuerto en desuso, el de Manston, para ir realizando los pertinentes controles fronterizos.