Uno de los objetivos esenciales en el futuro del transporte por carretera es conseguir un transporte cero emisiones. Este ha sido el tema principal de la tercera entrega del podcast “Historias en Carretera” de Iveco.

Iveco se encuentra ahora mismo cooperando en proyectos de biometano, desarrollando vehículos eléctricos de baterías y vehículos eléctricos de pila de combustible, donde será aún más crucial la red de suministro de hidrógeno.

Y es que, aunque el gas natural va a seguir siendo durante al menos los próximos 10 años una energía de transición completamente necesaria, ya hay planes en Europa para empezar a inyectar hidrógeno en las redes de gas natural. En la actualidad, se está trabajando en mezclas de hidrógeno y gas natural para reducir las emisiones en los vehículos que utilizan motores de combustión interna.

El objetivo de Iveco, junto con otras empresas de fabricación de vehículos comerciales, es disponer de 100.000 vehículos de hidrógeno hasta 2030, lo que implicará mantener flotas de vehículos de gas natural o diésel Euro 7, que entrarán en el mercado dentro de unos años.

Las ventajas del gas natural en el transporte

La ventaja más importante del gas natural en el transporte es, sin duda, la medioambiental. Con el biometano se pueden rebajar las emisiones de CO² hasta un 95%, por lo que se reduce la huella de carbono y se contribuye a mitigar el calentamiento global. Una tecnología que también mejora la calidad del aire que respiramos, con un 95% menos de emisiones de óxidos de nitrógeno y un 99% menos de partículas en suspensión.

El biometano es otro de los protagonistas en la carrera por el desarrollo de los combustibles renovables. Ya que el 17% del gas natural utilizado en el transporte por carretera de la Unión Europea es biometano.

Otra de las grandes ventajas del gas natural es que permite reducir los costes de combustible. Además, los vehículos propulsados con gas natural disfrutan de incentivos fiscales donde muchos gobiernos están ayudando con incentivos a la compra, lo que demuestra que el gas natural sigue siendo la única alternativa real al diésel para la descarbonización del transporte.