Sobre el papel, la reglamentación europea de las ayudas de mínimis (ayudas estatales de poca cuantía) debería ser la misma para España y para Italia.

Sin embargo, esta nueva realidad que impregna por completo el Covid-19 parece dictar lo contrario, para indignación del transporte de mercancías por carretera, que ve que la cosa no va de limitaciones legales en la UE, sino de simple ausencia de voluntad política.

En este sentido, Italia ha fijado a finales de octubre una serie de beneficios económicos para los transportistas que adquieran vehículos nuevos de más de 3,5 toneladas, ya sean de propulsión diésel con motoresEuro 6, o de combustibles alternativos, como gas natural, eléctricos e híbridos.

Para poder acogerse a dichas ayudas, los transportistas italianos deben desguazar simultáneamente un vehículo de categoría medioambiental inferior, en operaciones realizadas entre el 25 de diciembre de 2019 y el 30 de septiembre de este mismo año.

La cuantía de la subvención varía, según informa Fenadismer, en función de la energía de propulsión, alcanzando los 20.000 euros en el caso de los vehículos de gas natural, de 12.000 euros en el caso de vehículos eléctricos y de 8.000 euros en el caso de vehículos diésel Euro 6.

Al mismo tiempo, en esta misma Unión Europea que sirve de paraguas a todos los Estados miembro que la componen, en España, las empresas del sector sigue a la espera de que el Ministerio de Industria regule algún tipo de ayuda similar que permita mejorar las emisiones contaminantes del país e igualar las condiciones de competencia de los transportistas españoles con sus homólogos de otros países.