ITENE participa en el proyecto ISA-Pack para desarrollar un envase que aumente la vida útil del alimento

Los integrantes del proyecto europeo ISA-Pack han mantenido su primera reunión en el Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística, ITENE, tras su constitución el pasado mes de enero.

Con un presupuesto de 3,9 millones de euros, ISA-Pack es un proyecto de investigación con una duración prevista de tres años, financiado por el VII Programa Marco de la Comisión Europea, y en el que ITENE ejerce la dirección técnica del proyecto.

El principal objetivo del proyecto es el desarrollo de un envase flexible, sostenible, activo e inteligente para el envasado de carne fresca, aunque podrá aplicarse a un amplio rango de producto fresco.

Con él se pretende lograr un aumento de la calidad y la vida útil del alimento, al tiempo que se reducen los residuos tanto de alimentos como de envases.

En concreto, los socios de ISA-Pack deberán desarrollar un film de biopolímero que sustituya al convencional PVC, para lo que se utilizarán copolímeros obtenidos por fermentación bacteriana. Este material presenta unas propiedades barrera muy mejoradas. De esta forma se preserva la calidad organoléptica del alimento y se aumenta su seguridad.

Paralelamente se desarrollará un envase inteligente con indicadores que detecten el deterioro del alimento, frescura de la ternera fresca envasada, y si se ha roto la cadena de frío.

Este envase mostrará al consumidor el grado de frescura de la carne envasada, garantizando la fecha de caducidad, la calidad y/o seguridad del producto.

Envases destinados al sector agroalimentario

La obtención de estos nuevos materiales es de especial interés para la industria agroalimentaria, así como la de envase y embalaje. Se estima que el sector de envase y embalaje genera un negocio anual superior a los 400.000 millones de euros, con una tasa de crecimiento anual del 4%. El 70% de estos esa cantidad, unos 280 billones de euros, tiene su origen en la industria agroalimentaria.

Actualmente, el embalaje no sólo sirve para contener al alimento y protegerlo en el transporte y el ambiente. También tiene un importante papel en la comunicación dirigida al consumidor y el marketing y cumple también una función de conservación al alargar su vida útil, la calidad o la seguridad del alimento.