Los vehículos de gas natural y biometano son la única alternativa a corto plazo al diésel para el transporte a larga distancia en lo que se refiere a prestaciones, menores emisiones y Coste Total de explotación.

Así se ha expresado Michele Ziosi, vicepresidente de Relaciones Institucionales CNH industrial, durante el Congreso ‘Green Gas Mobility Summit’ organizado por Gasnam, donde ha asegurado que para conseguir un transporte de cero emisiones se tendrán que utilizar diferentes tecnologías.

El objetivo a largo plazo de Iveco es que el hidrógeno sea el combustible principal para el transporte pesado, pues tiene ventajas como una mayor flexibilidad, una gran autonomía en el día a día, un corto tiempo de repostaje y una gran capacidad de carga útil.

Jaime Sánchez, director de Ingeniería Avanzada de la marca, que ha destacado igualmente las ventajas del biometano, ha explicado los retos tecnológicos que deben superar los vehículos alimentados con una pila de combustible, así como las incógnitas que plantea su red de repostaje y la producción en serie.

En su opinión, «el camión del futuro, no será uno, sino que será modular y adaptable a cada tipo de misión, incluyendo la conducción autónoma, la conectividad y diferentes sistemas de propulsión«.

Iveco, que está enfocada en el desarrollo de nuevos modelos de tracciones alternativas, lleva más de 25 años fabricando y comercializando vehículos de gas natural, de los que ha comercializado más de 36.000 unidades en todo el planeta.

En 2020, ha logrado una cuota del 73,8% en el mercado español de vehículos industriales pesados de gas natural, habiendo aumentado las ventas las gamas de vehículos de gas natural un 13,4%.

Dispone de tres familias de motores que van de los 136 a los 460 CV, y una oferta de productos de entre 3,5 y 40 toneladas, tanto de vehículos para pasajeros, como vehículos comerciales ligeros y vehículos pesados para el transporte de larga distancia, incluyendo el camión S-Way NP 460.