Japón parece dispuesto a liderar el uso de la pila de combustible de hidrógeno en las labores de almacenaje de la mano de su Ministerio de Medio Ambiente, que en 2015 encargó el Proyecto de Demostración de Tecnologías de Hidrógeno Bajas en Carbono y Cooperación Regional.

Un consorcio formado por las administraciones de varias regiones japonesas y por empresas del país del sol naciente, entre ellas Toyota, se hizo cargo de la iniciativa, en la que todas las instalaciones que se utilizarán ya han sido completadas, lo que ha permitido que comiencen las operaciones a gran escala.

El objetivo del proyecto es implantar y evaluar una cadena de suministro de hidrógeno bajo en carbono que utilizará hidrógeno producido a partir de energía renovable en las plantas de la bahía de Tokio de Yokohama y Kawasaki, para su uso en carretillas elevadoras de pila de combustible de Toyota.

Este fabricante ya utiliza la pila de hidrógeno en algunas de sus carretillas desde inicios de 2017, y la filial de Estados Unidos incluso la está probando en vehículos de gran tonelaje.

Hidrógeno bajo en carbono

En la iniciativa japonesa se ha creado un sistema para utilizar la electricidad generada en la planta de energía eólica de la ciudad de Yokohama para electrolizar agua con el fin de crear hidrógeno bajo en carbono, que luego se comprime y se almacena.

El hidrógeno producido en la planta será transportado en camiones de repostaje de hidrógeno, los primeros de su clase en utilizarse en Japón, a un mercado de frutas y verduras, una fábrica y varios almacenes. El hidrógeno se utilizará para alimentar las pilas de combustible que permiten el funcionamiento de las carretillas elevadoras.

Los impulsores del proyecto esperan que la creación de esta cadena de suministro de hidrógeno en colaboración con actores locales reduzca las emisiones de CO2 en al menos un 80% con respecto a una cadena de suministro que utilizase carretillas elevadoras con motor térmico.

Su objetivo final es establecer una cadena de suministro de hidrógeno, analizar los costes y calcular las reducciones potenciales de CO2 que se pueden alcanzar con una cadena de suministro a gran escala en el futuro.