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Ya en el año 2000, la Unión Europea denunció ante la WTO prácticas similares por parte de Corea del Sur.

Las ingentes ayudas estatales que están recibiendo los astilleros surcoreanos para mantener su actividad han empezado a generar recelos entre sus competidores, especialmente en Japón, donde consideran que estas prácticas atentan contra la regulación del comercio internacional.

Por su parte, en Corea del Sur se resisten a revisar su programa de ayudas y aseguran que son las propias instituciones quienes toman esta clase de decisiones, sin necesidad de que las navieras lo soliciten.

La ruptura de las conversaciones entre ambas partes ha llevado a las autoridades japonesas a un punto de no retorno. Están dispuestas a denunciar lo que está ocurriendo a la Organización Mundial del Comercio, WTO, para que se investigue sobre los millones de wones coreanos que han aportado las administraciones nacionales a sus astilleros en momentos de debilidad económica.

La situación no ha sido vista con buenos ojos por el resto de la industria, que entienden que se está distorsionando el mercado, sin que por otro lado, se realice ningún movimiento para corregir los posibles efectos.

Ya en el año 2000, la Unión Europea denunció ante la WTO prácticas similares por parte de Corea del Sur, pero en aquel momento, la Organización falló a favor del país asiático, al considerar que no se estaba incumpliendo su normativa.

Apoyo de los astilleros alemanes

Japón cuenta ahora con el apoyo de la Asociación Alemana de Astilleros, VSM, en la que aseguran que se ha generado una gran sobrecapacidad que está alterando el mercado debido a estas subvenciones millonarias.

Como muestra, conviene señalar que recientemente, las autoridades han entregado 5.000 millones de dólares (4.379 millones de euros) a las navieras para encargar nuevos portacontenedores en los astilleros locales, pese a que las tasas de carga siguen siendo demasiado bajas por el exceso de oferta.

Desde la VSM, también sostienen que los astilleros coreanos han aceptado pedidos por debajo de los costes de producción para mantenerse en plena ocupación. Sus críticas apuntan especialmente, como las japonesas, a Daewoo, uno de los tres más grandes del país, que ha recibido 11.000 millones (9.634 millones de euros) en ayudas estatales.