car carrier k line berge

La naviera seguirá investigando sobre nuevas formas de producir combustible, partiendo del amoníaco, el metano y el hidrógeno.

Abanderada desde hace tiempo del Gas Natural Licuado como combustible, K-Line se ha puesto manos a la obra para elaborar el plan ‘LNG +‘. Gracias a él, espera cumplir con sus objetivos medioambientales, en línea con los de la OMI, que aspira a reducir las emisiones del transporte marítimo en un 40% para 2030 y en un 70% para 2050 respecto a los niveles de 2008.

En su primer año al frente de la naviera, su presidente Yukikazu Myochin ha valorado las diferentes opciones disponibles para reducir su huella de carbono. Entre las últimas iniciativas, destaca la construcción de un ‘car-carrier‘ propulsado por GNL y la participación en un proyecto para el suministro de gas en Singapur junto a Shell.

Además, ha lanzado una ‘joint-venture’ en Japón dedicada al bunkering de GNL. Sin embargo, tal y como ha explicado el propio Myochin, no se pueden alcanzar los objetivos de 2030 únicamente cambiando el diésel por el gas.

En este sentido, apuesta por seguir investigando sobre nuevas tecnologías y posibilidades, como el uso de la energía eólica o nuevas formas de generar combustible medioambientalmente sostenible, partiendo del amoníaco, el metano y el hidrógeno.