Maersk, MSC y MOL compartiran buques en dos lineas con Asia

El nuevo recargo BAF cubre los costes derivados de las fluctuaciones en el precio del combustible.

Inmersos en un proceso de descontaminación del medio ambiente desde hace varios años, la Organización Marítima Internacional, OMI, ha establecido una nueva regulación por la cual obliga a toda la industria marítima, desde navieras con barcos portacontenedores a embarcaciones de recreo, a usar un combustible con un contenido máximo de azufre del 0,5% -hasta la fecha el límite se establecía en 3,5%-.

Esta medida obligará a todas las navieras a hacer una inversión en combustibles compatibles, Gas Natural Licuado o tecnología de depuración, que representarán una reducción de más del 80% en las emisiones del azufre causante de enfermedades respiratorias y lluvia ácida.

Desde los años 70, en el sector marítimo se aplica un recargo que cubre la fluctuación de los costes de carburante

Ante esta situación y conscientes de la importancia de esta medida en beneficio del medio ambiente y la salud humana, desde Maersk hemos tomado cartas en el asunto desarrollando una estrategia para costear estos gastos y asumir la normativa. En este sentido, hemos implementado el nuevo recargo BAF con la intención de cubrir los costes derivados de las fluctuaciones en el precio del combustible y, al mismo tiempo, preparar a la compañía en cuanto al cumplimiento del límite global de azufre que entrará en vigor el 1 de enero de 2020.

Desde los ’70, en el sector marítimo se aplica un recargo que cubre la fluctuación de los costes de carburante de un envío de mercancías y suele estar compuesto de un valor fijo y de otro variable, que depende del precio del petróleo. El uso de esta medida ha funcionado con corrección desde entonces, pero durante el 2018, los precios del combustible en Europa se han situado en los niveles más altos desde 2014, superando los 470 dólares (414,07 euros) por tonelada durante el mes de octubre.

Se estima que la aplicación de la nueva normativa suponga costes adicionales para la industria marítima que pueden llegar a 15.000 millones de dólares

En el caso de nuestra compañía, Maersk Line, el recargo que utilizará como medida es el ‘Ajuste de Bunker Estándar’, BAF, que consta de dos elementos claves. Por un lado, el precio del combustible que se calcula como el precio promedio del combustible en puertos de abastecimiento de combustible clave en todo el mundo, y por otro, un factor de comercio que refleja el consumo promedio de combustible en una ruta comercial determinada como resultado de variables como el tiempo de tránsito, la eficiencia de los barcos y los desequilibrios comerciales.

Aunque la medida de los nuevos combustibles no será efectiva hasta enero de 2020, Maersk introducirá su recargo un año antes para así permitir que los clientes se familiaricen con esta nueva fórmula.

Se estima que la aplicación de la nueva normativa suponga unos costes adicionales para la industria marítima que pueden llegar a los 15.000 millones de dólares (12.819 millones de euros) y Maersk calcula que los suyos sobrepasarán los 2.000 millones (1.709 millones de euros).

Dado lo vital que es este sector, que permite realizar rutas por todo el mundo como la que hace Maersk entre el Mediterráneo y Canadá, la compañía asume el reto para adaptarse a la nueva normativa y poder seguir ofreciendo sus servicios, innovando en su oferta de productos y en el acceso a nuevos mercados.

Diego Perdones
Director general del Mediterráneo Occidental en A.P. Moller-Maersk

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