Todas las asociaciones que representan a los diferentes segmentos de la actividad del sector de automoción han pedido en bloque al Gobierno que apruebe un plan de choque nacional de medidas urgentes y específicas.

Con este conjuno de medidas se pretende mejorar la situación de uno de los sectores económicos más afectados por la crisis sanitaria, así como a proteger a los trabajadores.

Las entidades del sector, estiman, por un lado, que la limitación a servicios mínimos esenciales de talleres y actividades afines ha provocado una caída del 95% en su facturación.

Al tiempo, el cierre total de la actividad comercial en concesionarios y compraventas ha provocado un desplome del 69% en las matriculaciones de marzo, con caídas más profundas en abril, que se están sustanciando en bajadas diarias del 90%.

Producción paralizada

Por otro lado, la cadena industrial de producción está paralizada en toda su extensión desde el pasado 16 de marzo.

Sin embargo, y aunque la actividad comercial se recuperara a lo largo del mes de mayo, la crisis económica posterior provocará una grave incertidumbre en los consumidores y en las empresas, mientras que la previsiblemente mala temporada turística tendrá un impacto devastador en los alquiladores.

De igual modo, en el caso de que las fábricas españolas arranquen de manera paulatina a partir del mes de abril, Volkswagen Navarra ya ha alcanzado un acuerdo con los sindicatos para retomar la actividad a partir del 26 de abril, serán necesarios meses para volver a plena producción.

A tenor de esta situación, la industria de automoción pide medidas de impulso a la demanda y que promuevan la renovación del parque, así como de liquidez de las empresas.

Solicitan también la adopción de medidas fiscales para reactivar el mercado, de flexibilidad laboral, y por último, para el impulso de la inversión y de la industria 4.0.