Con las fechas navideñas y el inicio de cada año, las campañas de frutos rojos viven ganan intensidad para atender a lo que habitualmente supone un incremento de la demanda en todo el continente europeo.

Sin embargo, a caballo entre este atípico 2020 y el incierto 2021, el sector vive pendiente del impacto que tendrá sobre el consumo en diferentes países europeos, tanto las diferentes medidas de confinamiento que se han adoptado en gran parte del Viejo Continente, así como las dificultades que implica la negociación para encontrar un acuerdo definitivo para el ‘Brexit’.

Ambas circunstancias implican, por un lado, que en muchos países europeos los consumidores no puedan acudir a los mercados para hacer compras de perecederos, mientras que en relación con los tráficos con Gran Bretaña, el cambio de año podría traer nuevos aranceles e incrementar los atascos que ya se están produciendo en los accesos al país.

En este sentido, una previsible bajada de la demanda podría hacer que disminuyesen los precios, toda vez que la producción en las principales zonas de producción en España funciona a toda máquina.

Así pues, este contexto, los principales exportadores de frutos rojos del país podrían considerar que no es rentable hacer frente a las salidas de mercancías hacia los mercados exteriores en esas condiciones de precio, circunstancia que, consecuentemente, repercutiría en una disminución de los servicios de transporte frigorífico para estas mercancías.

Esto, a su vez, implicaría una sobre abundancia de camiones y retrocesos en los precios de los servicios de transporte internacional a temperatura controlada.

En definitiva, el sector aguarda a ver cómo evolucionan los acontecimientos, contiene la respiración y espera que las vacunas empiecen a actuar como método eficaz para combatir los efectos económicos de la pandemia.