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Al comienzo de cada campaña suelen producirse tensiones en los precios.

El transporte frigorífico se prepara para una nueva campaña con aire renovado y optimista, con perspectivas contradictorias y alguna duda.

Una campaña que se hace ‘de rogar’

El inicio de campaña se presenta lento, como suele ser habitual, y con algo de retraso, de tal modo que lo que ahora está saliendo a los mercados en camiones para los principales mercados nacionales y europeos corresponde a productos de invernadero y a mercancía de las cámaras frigoríficas de los productores.

Los últimos datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Medio Ambiente y Alimentación reflejan que la producción de tomate ha crecido un 7,3% anual hasta agosto y la de lechuga también se ha incrementado otro 1,7%. Por contra, la producción de berenjena desciende un 4,3% anual hasta agosto y la de fresa y fresón también cae un 4,4%.

Por lo que respecta a los frutales, la producción de nectarina crece un 11,3% anual hasta agosto, la de melocotón aumenta un 7,6% y la de albaricoque sube un 6,8%, mientras que desciende la de plátano un 2,4%, así como las de manzana y pera un 0,4% anual en cada caso.

En cuanto a los cítricos, la producción hasta agosto de naranja cae un 11,2% anual y la de limón también retrocede un 2,8%.

No faltan conductores

El transporte frigorífico es un sector en el que conviven empresas con posicionamientos diferentes, en lo que respecta a las condiciones laborales y salariales de los conductores profesionales. En estos momentos, los chóferes se encuentran con la posibilidad de elegir y, como es habitual, irán allí donde se les garanticen mejores condiciones laborales y salarios.

En esta coyuntura, son muchos los transportistas que aseguran que no faltan conductores, porque, como decía recientemente un transportista del Levante, «si uno quiere chóferes buenos, tiene que pagarlos; y tiene que pagarlos bien».

Esta tendencia se traduce en incremento de los costes laborales en el transporte de mercancías por carretera, motiva también porque la profesión es poco atractiva para la incorporación de nuevos trabajadores jóvenes.

Gasóleo, un coste al alza

Parece que va llegando a su final la época en la que el gasóleo estaba barato, con un incremento en el precio del combustible del 10% con respecto a la campaña del año pasado.

Este incremento, unido al aumento de los costes laborales, presionan a las empresas, que se ven en la disyuntiva de repercutir el incremento de costes en los precios y la necesidad de lanzar los camiones a la carretera para tener algunos ingresos.

En este sentido, parece que la oferta y la demanda en el sector no presentan grandes desajustes, dado que no se han producido grandes aumentos de flotas en los últimos tiempos y, ante un retraso en el inicio de la campaña como es el caso de la actual, suelen producirse tensiones en los precios.

Ante esta coyuntura, mientras que algunas empresas optan por bajar sus precios para tener cargas, lo que se traduce en una guerra de precios, otras prefieren mantener sus tarifas, buscar clientes rentables y centrarse en obtener ventajas competitivas que les permitan diferenciarse en un mercado tan maduro y competitivo como es el del transporte frigorífico.

Esta dualidad que existe en la oferta de transporte a temperatura controlada por carretera queda retratada en la frase de un transportista para el que «la campaña empieza cuando los camiones salen cargados«.