El transporte por carretera necesita optar por el desarrollo de combustibles alternativos, innovadores y más respetuoso con el medio ambiente para reducir la dependencia del petróleo y disminuir la contaminación. 

En este sentido, el vicepresidente de la Comisión Siim Kallas ha apostado por utilizar vehículos eléctricos que mejoren la circulación por las zonas urbanas,ya que que una cuarta parte de las emisiones del transporte de la UE proceden, en su mayoría de la congestión vial”. 

Con su alta eficiencia energética y cero emisiones de escape, los vehículos eléctricos son ideales para los viajes por carretera en las zonas urbanas. Se mueven en silencio y sin problemas, por lo que generan menos ruido y vibración. 

Sin embargo, a pesar de que esta forma de transporte es mucho más sostenible y segura,  el comisario señala un gran problema que provoca que estos vehículos tengan una baja aceptación por parte de los consumidores, la falta de sistemas de puntos de carga.  

Los consumidores sólo podrán llegar a este mercado si pueden comprar a un precio razonable y si hay una infraestructura suficiente accesible para los vehículos” ha apostillado.

En este sentido, asegura que los ciudadanos no se sienten lo suficientemente seguros como para cambiar a otras tecnologías. Pero si la infraestructura fuera más generalizada, podría estar convencidos de que con estas tecnologías maduras es el momento de invertir en vehículos limpios.

Además de impulsar más puntos de carga, es preciso que todos estos sistemas sean compatibles en todas partes, y no sólo la infraestructura física de carga de combustible, sino las formas estandarizadas para pagar en todos los países de la UE.

Los consumidores tienen que utilizar diferentes adaptadores, mientras que los inversores y los fabricantes tienen que pagar costes de la modificación de adoptar nuevos sistemas de recarga y recarga de combustible.

Por ello, Kallas ha señalado que para evitar tener un mercado fragmentado, “proponemos que un número mínimo de puntos de recarga eléctrica debe estar disponible en cada país de la UE en 2020. De ellos, al menos el 10% debe ser de acceso público”.

El objetivo es tener suficientes puntos de carga para que a los inversores y a las empresas les resulte interesante producir en series grandes los coches a un precio razonable para un mercado en crecimiento, donde los consumidores tendrán la confianza suficiente para comprarlos.