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Con el platooning, los camiones pueden conectarse entre ellos formando un convoy, mediante sistemas de asistente al conductor.

A principios de diciembre, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, Acea, ha lanzado su hoja de ruta para la conducción autónoma, que define los pasos a seguir para su desarrollo y los cambios regulatorios necesarios.

No deberíamos olvidar, sin embargo, las profundas implicaciones de esta transformación, porque el impacto de la automatización en la sociedad, y en particular su manera de mejorar la inclusión social y el acceso a la movilidad para millones de europeos, es algo bastante interesante.

Todos los expertos del sector con los que hablo coinciden en que la conducción autónoma es uno de principales avances tecnológicos, si no el principal, que está revolucionando la forma en que viajamos y transportamos mercancías, y remodelando el futuro de la movilidad y el transporte. Una vez integrada completamente en el sistema de transporte y acompañada de las medidas de apoyo adecuadas, la automatización contribuirá en gran medida a alcanzar objetivos sociales importantes.

Por supuesto, existen diferentes niveles de conducción autónoma, empezando por la tecnología que facilita la conducción del vehículo y alcanzando niveles que en los que el sistema podría sustituir completamente al conductor. Pero dejemos la tecnología y los obstáculos regulatorios que aún existen y centrémonos en cómo la automatización puede cambiar a mejor la vida de las personas.

La conducción autónoma ayudará a mejorar la seguridad en las carreteras

Lo primero de todo, déjenme insistir de nuevo en que la conducción autónoma es un cambio de paradigma. A medida que vaya desarrollándose, conductores y pasajeros podremos disfrutar de nuevas actividades, como leer, trabajar o utilizar dispositivos electrónicos.

En segundo lugar, y más importante desde mi punto de vista, los vehículos autónomos mejorarán el acceso a la movilidad para millones de europeos, aumentando la disponibilidad de los servicios de transporte al mismo tiempo que se reducen los costes. Además, permitirán el acceso a la movilidad a personas que tradicionalmente han sido privadas de ello, como las que tienen movilidad reducida y las más mayores.

En tercer lugar, la conducción autónoma supone una contribución positiva para el transporte sostenible, al ofrecer nuevas soluciones de movilidad que pueden ser integradas en un ecosistema de Movilidad como Servicio, Maas. La cuarta ventaja de la conducción autónoma tiene que ver con su eficiencia, porque reduce la congestión del tráfico y mejora el sistema de transporte, lo que contribuye a una reducción del consumo de combustible y las emisiones.

En lo que se refiere a los vehículos industriales, la conducción autónoma está revolucionando el transporte de mercancías. Con el platooning, los camiones pueden conectarse entre ellos formando un convoy mediante avanzados sistemas de asistencia al conductor y tecnología de conectividad. El conductor situado en el primero actúa como líder, lo que permite a los siguientes adaptarse a los cambios que realice, teniendo que intervenir en muy pocas ocasiones.

Por último, la conducción autónoma ayudará a mejorar la seguridad en las carreteras. Es más, se espera que reduzca en gran medida el error humano, realizando una importante contribución al objetivo europeo de cero accidentes para 2050.

Es crucial asegurarse de que la sociedad está preparada para esta transformación en la movilidad

Muchas de las tecnologías de seguridad que se utilizan hoy en día están empezando a preparar a los conductores y otros usuarios de la carretera para un futuro en el que los vehículos podrán conducirse solos. Estos vehículos parcialmente automatizados estarán cada vez más preparados para intervenir en situaciones peligrosas cuando el conductor no actúe o no sea lo suficientemente rápido.

La nueva generación de vehículos autónomos podrá navegar sin la permanente supervisión del conductor y no se requerirá ninguna acción por su parte durante la operativa. Estos vehículos tendrán una percepción muy fiable de su entorno, siendo capaces de evitar posibles accidentes.

Por tanto, no queda ninguna duda de que los vehículos autónomos están a punto de hacer que el transporte por carretera sea más inteligente. Pero antes de llegar a ese punto, es necesario seguir trabajando para contar con el marco regulatorio adecuado, por lo que Acea ha diseñado una lista de normas que deberían aplicarse para que la conducción autónoma sea una realidad.

Esta hoja de ruta también contiene un calendario con los pasos que deben llevarse a cabo en los próximos años para conseguir que los vehículos autónomos lleguen a las carreteras europeas. En conclusión, creo firmemente que la conducción autónoma tiene una gran potencial para mejorar la seguridads, hacer más accesible el transporte, reducir la congestión del tráfico y disminuir las emisiones, por no mencionar el aumento de la libertad y comodidad de los conductores.

Pero la automatización también supondrá cambios masivos, por lo que es crucial asegurarse de que toda la sociedad está preparada para esta transformación en la movilidad. Lo que debemos hacer ahora es empezar a concienciar a los ciudadanos y a los responsables de diseñar las políticas europeas y de los Estados Miembros de lo que significa este cambio en la vida diaria de todos.

Eric-Mark Huitema
Director general de ACEA

Eric Mark Huitema, ACEA