La industria automotriz europea se enfrenta en el siglo XXI a una revolución sin precedentes de la mano de su digitalización, y una de sus consecuencias es el desarrollo de tecnologías que desembocan en un nuevo paradigma disruptivo como es el de la conducción autónoma.

La integración de los componentes del internet de las cosas en los vehículos conectados y autónomos, combinados con la inteligencia artificial y las redes de comunicación, servirán para impulsar la conducción asistida.

Todo ello está ayudando a un aumento en la fabricación de componentes electrónicos y su aplicación en la automoción De hecho, el mercado de la automoción en España que representa el 10% del PIB, ya ha despertado el interés de los inversores en esta dirección.

El aumento de las inversiones en el sector de automoción, concretamente en el sector electrónico y especialmente en el segmento de los componentes, no deja de crecer. Donde ha cobrado un mayor protagonismo la integración de los componentes del internet de las cosas en los vehículos.

Según destaca Dipcom Corporate, más que invertir en el sector de la automoción en general, los inversores se encuentran buscando la entrada en nichos de mercado con un perfil de margen y posición en la cadena de valor.

Se trata de inversiones destinadas al sector de los componentes electrónicos y la automoción, que en las próximas décadas experimentará una fuerte reconversión industrial hacia un horizonte menos contaminante y una automatización completa, inclusive con la conducción de vehículos sin necesidad de conductor.