Los cargadores están desviando sus rutas a través del puerto de Houston

Los cargadores están desviando sus rutas a través del puerto de Houston.

El conflicto de la estiba en los puertos de la costa oeste de Estados Unidos se encuentra ahora mismo en su punto más álgido, provocando congestiones en las terminales de los mismos, tras el cruce de demandas entre estibadores y empleadores que ha finalizado con la suspensión de los servicios de carga y descarga de buques portacontenedores en varias jornadas de febrero.

En este contexto, desde la Asociación Americana de Exportadores e Importadores (AAEI) y la asociación europea de cargadores ESC han resaltado los millones de dólares que está costando este conflicto, por lo que apremian a los actores implicados en el mismo para que lleguen a un acuerdo lo antes posible.

A raíz de esta disputa, las empresas europeas y estadounidenses están experimentando enormes aumentos en los costes de transporte, debido a los tránsitos más largos que se deben realizar para que la mercancía llegue a su destino, a los cambios de ruta a través de Houston, y a la necesidad de incorporar el transporte por carretera y ferrocarril a exportaciones que antes no los requerían. 

Por tanto, cada semana de conflicto supone a las empresas europeas un coste adicional de decenas de millones de dólares.

Retomar la negociación

Actualmente, las negociaciones se encuentran paralizadas, después de que desde Pacific Maritime Association (PMA), organización que negocia en nombre de las empresas afectadas en el conflicto, acusasen a los estibadores de desacelerar el ritmo de trabajo en las terminales.

En su defensa, desde el sindicato ILWU, que representa a los estibadores en esta negociación, acusaban a los empleadores de agravar a propósito la situación para “ganar en la mesa de negociación”, indicando que “mientras aseguran que no hay espacios en los muelles, hay acres de asfalto y cientos de trabajadores esperando para descargar los buques”. 

En este contexto, desde la asociación europea instan a que ambas partes se sienten de nuevo en la mesa de negociación, aunque temen que una solución en los puertos de la costa esté «muy lejos».