El transporte de vehículo terminado vive desde hace largo tiempo una crisis que, con la llegada de la pandemia de coronavirus y sus graves efectos sobre la industria automovilística, parece agonizar.

En este marco, este segmento espera que alguna medida del plan gubernamental para la automoción le ofrezca alguna ventaja para intentar sobrevivir en unas condiciones que «de abandono y de frustración», según las califica Transportave.

La organización perteneciente a Fenadismer llama la atención sobre la, a su juicio, «absoluta falta de valores por parte de aquellos operadores que, sin más escrúpulos que sus propias cuentas de resultados, están abocando a sus colaboradores, que no son otros que autónomos y pymes al precipicio, de forma vil y despreciable».

Hacia el precipicio

Transportave denuncia que «la mayoría de estos subcontratados, por no tener no tienen ni contrato, y quien tiene, el contrato es absolutamente leonino, dando igual que sea un autónomo o microempresa».

Entre las condiciones de los contratos, la patronal denuncia las condiciones en que se fijan las tarifas, el uso de «anexos lesivos, bajo amenazas de no darles más trabajo», el no reconocimiento de ningún derecho de paralización, así como abusivos seguros de mercancías, entre otras circunstancias.

De igual manera, Transportave insiste en que «no hay derecho que se consientan estas prácticas de forma sistemática, cuando en realidad, la coherencia, nos dice que hay que dialogar, establecer normas claras y seguras, llegar a acuerdos razonables donde las reglas del juego sean para todos, donde el poderoso no aniquile al débil por el mero hecho de ser el débil».

Ante esta situación, la asociación sectorial se pregunta por la falta de conductores y pide que se dignifique el trabajo de autónomos y PYMEs.