Aunque conviene no dramatizar, el problema sanitario desatado por la expansión del coronavirus a nivel mundial es grave.

Requiere, por tanto, medidas serias de carácter técnico proactivas de unas autoridades que han actuado, tanto en España como en otras partes del mundo, a remolque de la situación, ante las implicaciones económicas que tiene cualquier restricción.

Las previsiones epidemiológicas avanzan diversos escenarios entre los que se incluye un futuro aumento de los casos en otras zonas del país, por lo que urge sacar lecciones cuanto antes de lo acontecido en Madrid durante los primeros días de esta semana.

En este sentido, se ha detectado un fuerte incremento, aparentemente temporal, de la demanda de ciertos productos, fundamentalmente perecederos y algunos productos higiénicos, que ha producido una fuerte tensión en las cadenas de suministro de la gran distribución.

Esta tensión, visto el brusco descenso de los stocks en los almacenes de los diferentes formatos comerciales, se ha trasladado a proveedores tanto de mercancías, como de servicios logísticos, principalmente de almacenamiento, distribución y transporte.

Algunas fuentes barajan picos de hasta un 60% en la necesidad de aprovisionamiento de ciertos productos básicos de consumo, destinados a reponer lo que ha escaseado estos días en los lineales.

De igual manera, las tibias medidas de aislamiento también han generado un aumento de los servicios de entrega domiciliaria asociados al comercio electrónico en la Comunidad de Madrid que, de igual modo, también han generado dificultades de absorción y, consecuentemente, retrasos en la programación de los envíos.

Así pues, algunas empresas de gran distribución han restringido la admisión de pedidos en sus canales on-line por las dificultades que les genera servirlos en los plazos fijados, e incluso hay casos como el de Mercadona que directamente ha suspendido el sistema en Madrid.

Coincide este aumento puntual de la demanda en zonas muy concretas del país con un momento en que las empresas del sector logístico y de transporte tienen dimensionadas sus plantillas para la actividad típica de este mes, justo tras el pico de las rebajas y aún lejos de las necesidades que marcan próximas fechas clave como la Semana Santa o el período veraniego.