El impacto de la pandemia en los flujos comerciales internacionales y el proceso de transformación energética que vive la industria automovilística parecen haberse combinado para acelerar la escalada del precio del petróleo que se registra en los últimos meses.

Según los datos que maneja Fenadismer, durante el último año el precio del gasóleo se ha incrementado en un 30%, hasta alcanza un precio medio en 1,33 euros por litro.

Esta coyuntura provoca, a juicio de la patronal, «un deterioro muy grave y preocupante en la liquidez de los autónomos y empresas transportistas, al no ser capaces de repercutir los incrementos de dichos costes en los precios que perciben de sus clientes».

Así mismo, la organización empresarial también señala que las estadísticas oficiales reflejan que «lejos de repercutirse dichos incrementos de costes, las tarifas que las empresas cargadoras e intermediarios pagan a sus transportistas han disminuido de forma sustancial durante los últimos tres trimestres, obligándoles a prestar sus servicios de transporte por debajo de sus costes de explotación«.

Ante esta situación Fenadismer reclama al Gobierno que «adopte medidas que garanticen que los transportistas no continúen trabajando a pérdidas, ya que resulta contradictorio y paradójico que en el momento actual de recuperación económica, con una mayor demanda de transporte, las tarifas de transporte, lejos de crecer para absorber estos incrementos de costes, se estén reduciendo de forma escandalosa en beneficio de las empresas cargadoras y operadores logísticos«.

La institución advierte de que, «de persistir esta situación sin que se adopte medidas efectivas, hará insostenible la actividad del transporte por carretera».