Las dificultades provocadas por la falta de algunos componentes y materias primas, principalmente de componentes electrónicos, en la producción de automóviles ya se deja notar en cierta escasez de vehículos en concesionarios y distribuidores.

Así lo reflejan también las cifras estadísticas. Por un lado, Anfac ha reportado que la producción de automóviles en España ha descendido un 18,1% anual en junio, con un volumen mensual de 172.696 unidades elaboradas en el país, de las que 146.311 corresponden a turismos, que se han contraido un 11,1% con respecto al sexto mes de 2020, y 26.385 a vehículos comerciales e industriales, con un desplome de un 43,1% anual.

En el primer semestre del ejercicio, la producción de las plantas automovilísticas españolas suma 1.205.577 unidades, un 26,1% más que hace un año, aunque un 21,6% menos que la primera mitad de 2019, cuando no se registraba el efecto causado por la pandemia.

La situación se traslada con ligeras variaciones a otros grandes productores europeos, en un contexto en el que la demanda de vehículos comerciales e industriales em particular crece un 36,9% anual durante la primera mitad del año, según Acea, aunque se compara con el período de mayor impacto de la pandemia.

Por otra parte, el Instituto Nacional de Estadística indica que los niveles de stock en el segmento comercial de venta y reparación de vehículos a motor se ha contraido un 13,2% en los primeros seis meses de 2021, con retrocesos anuales de un 14% en abril, de un 17% en mayo y de un 18,9% en junio.

Este descenso en los stocks refleja a las claras que los efectos de la producción se han trasladado ya a la oferta final en concesionarios y distribuidores de vechículos, y particularmente de comerciales e industriales.

Por un lado, la situación quita presión a los establecimientos de venta, aunque, a la vez, alarga los plazos de entrega de los automóviles, especialmente en aquellos segmentos en que la producción es más reducida.