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El Reino Unido es el quinto país de destino para el transporte español.

La elección de Boris Johnson al frente del Partido Conservador británico y su más que probable ascenso en breves fechas al puesto de Primer Ministro del Gobierno del país en sustitución de Theresa May acerca la posibilidad de un ‘Brexit’ duro para el próximo 31 de octubre.

Esta situación obliga al sector logístico y de transporte a adoptar las medidas necesarias para prepararse ante una falta de acuerdo que podría poner en riesgo las relaciones comerciales entre la Unión Europea y el Reino Unido, así como el tráfico de mercancías a ambos lados del Canal de la Mancha.

Gran Bretaña constituye, según los datos de Fenadismer, el quinto país de destino de los transportistas españoles, con un 8,1% del total de las toneladas-kilómetro realizados por los vehículos pesados españoles, que se verán afectados por nuevos trámites aduaneros al paso por la frontera británica, ya que, a diario, más de 13.000 camiones cruzan al Reino Unido desde la Unión Europea a diario, ya sea por ferry o a través del Eurotunel.

Reunión del Comité Nacional con Aduanas

A fin de conocer la nueva situación a que se enfrentarán los transportistas ante un posible ‘Brexit’ duro, el Comité Nacional de Transporte por Carretera han mantenido una reunión este martes 23 de julio con la Directora General de Aduanas de la Agencia Tributaria, Pilar Jurado, para obtener información adecuada sobre los trámites que deberán llevar a cabo los transportistas y la documentación que deberán llevar a bordo del vehículo a partir del próximo 31 de octubre, salvo que se acordara un nuevo aplazamiento por ambas partes.

Según la información facilitada por la Agencia Tributaria, las Administraciones del Reino Unido y de la Unión Europea están preparando los procedimientos, actuaciones y documentación que desde el día siguiente a la salida del Reino Unido de la UE habrán de cumplir las empresas y operadores de transporte que realicen tránsitos con ese país.

En este sentido, el Reino Unido será considerado a todos los efectos como un tercer país, lo que supondrá para los transportistas españoles que las operaciones de transporte bilaterales dejarán de tener la consideración de operaciones intracomunitarias y que se establecerá un régimen de transporte sometido a regulación aduanera en régimen de importación y exportación, así como al control de paso de fronteras.