El sector económico exportador va a jugar un papel clave en la recuperación de la actual crisis económica derivada del coronavirus. Así lo ha afirmado Vicente Pallardó, analista de coyuntura económica del Instituto de Economía Internacional durante la presentación del informe trimestral del Entorno Económico Global que elabora para la Fundación Valenciaport y la Autoridad Portuaria de Valencia.

Pallardó ha explicado que se prevé que el PIB global retroceda entre el 3% y el 5% mientras que para España, la estimación es de un 10%. Sus cálculos muestran una caída apreciable en el primer trimestre, seguida de un desplome en el segundo trimestre y un tercer trimestre con apenas recuperación, llegando una mejoría en el cuarto.

En su opinión, no será hasta finales de 2021 o principios de 2022, cuando se vuelva a los niveles de finales de 2019 o principios de 2020. Ante este panorama, el analista ha reivindicado la importancia del sector exportador: «Es fundamental sostener al aparato exportador que ya nos ayudó a salir de la anterior crisis. Desde entonces hemos incrementado el número de empresas exportadoras que trabajan no solo con Europa sino con todo el mundo y hemos mejorado notablemente nuestra cadena logística«.

Implicaciones para el puerto de Valencia

En lo que se refiere al puerto de Valencia, tanto Pallardó como el presidente de la instalación, Aurelio Martínez, han coincidido en defender la importancia de las inversiones públicas y privadas, como la nueva terminal de la ampliación norte del puerto de Valencia. Es importante no centrarse en el corto plazo y cancelar todos los proyectos de inversión porque si no, se tardará el doble en salir de la crisis.

Es vital que el sector público acelere los trámites para sacar inmediatamente todos los proyectos de inversión importantes porque «tendrían un efecto de arrastre sobre la economía muy beneficioso» y evitaría un mayor impacto en el empleo. Tal y como ha explicado Martínez, es preciso aceptar que los tráficos se van a recuperar y que la nueva terminal estará operativa dentro de siete u ocho años, por lo que se debe actuar ya «para estar en condiciones de aprovechar el ciclo cuando llegue la recuperación«.

Por su parte, Pallardó también ha abordado los cambios estructurales que originará la crisis, pues las empresas internacionalizadas podrían replantearse la estructura de sus cadenas globales de valor para evitar la dependencia de una única localización de las fábricas. En paralelo, es probable que las empresas acepten la generación de stocks y se revise el concepto “Just in Time”, que hace referencia a la producción bajo demanda previa.