La economía española continúa recuperándose lentamente de la caída de actividad sufrida en 2020, con la cadena de suministro seriamente afectada por distorsiones de todo tipo.

En medio de este panorama, la transición energética se encuentra amenazada por el encarecimiento de las materias primas y se ha reducido la inversión en combustibles fósiles, con la consecuente falta de suministro en los principales países industriales.

La situación se ha analizado en el IV Foro Corell, invitando a una reflexión sobre la transición energética, las alternativas reales para un mercado energético más estable y la necesidad de reforzar la economía española.

El director general de Transporte Terrestre, Jaime Moreno, ha participado en este evento, en el que ha explicado que está previsto que la futura Ley de Movilidad pase por el Consejo de Ministros antes de que termine este año, recalcando que “los cambios en la Ley deben ser sostenibles para todas las partes, y no solo en términos medioambientales”.

Para la Fundación Corell, se están cometiendo algunos errores en el planteamiento actual, como centrarse solamente en la energía eléctrica sin explorar todas las opciones disponibles y no tener en cuenta la situación real de la ciudadanía y de las empresas españolas.

En este contexto, Alberto Camarero, del Think Tank Movilidad, ha declarado que «aumentando el número de vehículos que usan gasolina, híbridos y eléctricos, y reduciendo los vehículos diésel, cumpliríamos los techos de emisiones previstos para 2023«.

Evolución de la tecnología y los combustibles

A lo largo de la jornada, se han celebrado varias mesas redondas, la primera de las cuales ha permitido analizar los diferentes tipos de combustibles para alcanzar los objetivos de descarbonización, como los e-fuels, el biocombustible y el gas natural vehicular.

Además, se ha remarcado la necesidad de apostar por el transporte de mercancías pesadas mediante bioetanol y se ha recordado que las soluciones de hidrógeno están en fase experimental y no habrá fabricación masiva de vehículos propulsados por este combustible hasta finales de la presente década.

En la segunda mesa se han abordado los retos que suponen los últimos avances tecnológicos en materia de conectividad, especialmente en lo relativo a la tecnología 5G. En cualquier caso, estas nuevas tecnologías ayudarán al sector del transporte a ser más competitivo y rentable, siempre que se diseñe adecuadamente la interacción entre todos los elementos que intervienen en la movilidad.

La conectividad entre trabajador, proceso logístico y sistemas de gestión va a incrementar radicalmente la productividad de los almacenes, pero la nueva regulación debe ser lo suficientemente flexible para posibilitar nuevas aplicaciones de todo tipo.

En la última mesa, se ha tratado la viabilidad económica de todas estas tecnologías, valorando opciones como los Fondos Europeos de Recuperación y Resiliencia o la fiscalidad verde. Asimismo, los ponentes han reclamado estabilidad regulatoria y decisiones meditadas y consensuadas.

 

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