La Fundación Pro-AVE ha reivindicado la mejora de la línea férrea Valencia-Zaragoza, por «el impacto económico y la función integradora» que una inversión «muy modesta» puede tener para la economía valenciana, para la del Valle del Ebro y para la de España.

Pro-AVE considera que la mejora de la línea Valencia-Zaragoza permitirá mejorar la conectividad entre los puertos valencianos, especialmente el complejo portuario Valencia-Sagunto, con la principal plataforma logística del sur de Europa, la de Zaragoza-Plaza, y el norte de España, especialmente Logroño, Navarra y el País Vasco.

También ha asegurado que supondrá avanzar en el desarrollo del tráfico ferroviario en España, «muy atrasado en comparación con Europa y con las tendencias del transporte del siglo XXI». 

Asimismo, entiende que contribuirá a desarrollar la combinación transporte ferroviario-transporte marítimo en el tráfico de mercancías, en línea con las tendencias de los tiempos y con importantes efectos económicos y medioambientales.

Además, ha manifestado que supone crear «una nueva salida al Mediterráneo de Aragón, Navarra, Logroño y El País Vasco, hasta ahora monopolizada por los puertos catalanes» y, al respecto, la entidad ha asegurado que la necesidad de esta salida ha sido reclamada repetidas veces por la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), «dado que favorece la competencia, la competitividad de la producción nacional y las exportaciones».

Para la fundación Pro-AVE, esta línea férrea representará un espaldarazo al puerto interoceánico de Valencia, ya que aunque sea una línea de vía única y no electrificada, permitiría, con las adecuadas mejoras que eleven su eficiencia, su utilización para el tráfico de mercancías, dado el escaso uso que de ella se hace para el tráfico de pasajeros.

La Fundación ha indicado que la reciente adjudicación del Centro Logístico Ferroviario de Zaragoza-Plaza a un consorcio de empresas con presencia de intereses privados y públicos valencianos, abre una gran oportunidad de intensificar el tráfico de mercancías por ferrocarril entre Zaragoza y Valencia.

«Un tráfico que podría multiplicarse sensiblemente en poco tiempo, haciendo no sólo rentable la inversión, sino abriendo un nuevo y relevante tráfico de mercancías por ferrocarril entre el norte de España y la Comunidad Valenciana«, ha resaltado.

De este modo, la entidad entiende que se mejoraría la conectividad de esta última, con el importante eje de desarrollo del Valle del Ebro y se obtendrían importantes beneficios medioambientales.

Actuaciones necesarias

Respecto a las medidas necesarias a llevar a cabo para incrementar la eficiencia de la línea Valencia-Zaragoza en una primera fase son mejorar el acceso a los puertos y crear puntos de cruce entre Sagunto y Zaragoza que permitan que la capacidad del ferrocarril sea superior.

También contempla la puesta en marcha de un control centralizado de tráfico y modernizar y adecuar las actuales pendientes del trazado para ganar en velocidad y seguridad.

Según Pro-AVE, la inversión económica estimada para llevar a cabo estos cambios no supera los 40 millones de euros, «algo perfectamente asumible por Fomento». 

En cuanto a la electrificación, considera que aunque es «muy importante y generadora de un impulso adicional» al tráfico ferroviario de esta línea, puede «posponerse algún tiempo».

Por todo ello, la fundación entiende que la opción que propone “no sólo es conveniente para el país, sino realista, por la baja inversión inicial y moderada, por el carácter progresivo de la modernización de una línea ferroviaria prometedora».

Nuevo modelo de desarrollo

Para Pro-AVE, la consolidación de la recuperación económica requiere «de expectativas favorables y de decisiones privadas y públicas transformadoras para reconstruir la economía e impulsar un nuevo modelo de desarrollo más consistente».

En este sentido, ha insistido en que la mejora de la línea ferroviaria Valencia-Zaragoza supone «una inversión muy modesta, rentable para el Estado y con un impacto a medio y largo plazo muy notable, tanto para la Comunitat Valenciana y el Valle del Ebro como para la reactivación y competitividad de la economía española».