Algunas personas comparan las garantías extendidas con una apuesta: ¿Qué probabilidad hay de que algo vaya mal? ¿El riesgo justifica su coste? ¿La compro o asumo los riesgos? ¿Cubrirá el componente que se averíe? Sin embargo, en una inversión importante, como es una carretilla elevadora, la apuesta es alta.

Y es que, tal y como señalan desde Mitsubishi Forklift Truck, si algo va mal y no hay contratada una garantía, los problemas pueden agravarse rápidamente. Pérdida de tiempo, acumulación de la carga de trabajo, aumento del estrés de los trabajadores y de los costes son sólo algunas de las consecuencias que puede traer esta situación.

No obstante, esto no significa que el usuario deba contratar siempre la máxima garantía que le ofrece el concesionario, ya que hay algo peor que no tener una garantía extendida: tener una mala garantía extendida que no ofrezca la cobertura esperada.

En este sentido, desde el fabricante indican a los usuarios de carretillas las siete preguntas que deben hacerse para contratar la mejor garantía extendida.

1.- ¿Quién ofrece la garantía extendida?
A veces estas garantías las ofrecen terceros, como las compañías de seguros. Sin embargo, las mejores están avaladas por el fabricante. Esto es una buena indicación de que hay pocas probabilidades de que le ocurra algo a la carretilla, pues el fabricante está dispuesto a asumir el riesgo.

También demuestra que está interesado en una relación a largo plazo con el cliente, basada en la confianza, y no en una venta rápida para luego desaparecer.

2.- ¿Cuál es la cobertura?
Las piezas y la mano de obra deben estar incluidas. De esta manera, los costes y los riesgos están cubiertos por la póliza. Los principales componentes deben estar cubiertos, con la opción de incluir las baterías si la carretilla es eléctrica.

También es importante que se cubran los daños causados a la carretilla por cualquier avería, y no únicamente el problema en sí.

3.- ¿Cómo se proporciona?
La cobertura debe incluir a técnicos cualificados autorizados a trabajar en la carretilla. Esto tendrá como consecuencia reparaciones más rápidas y fiables.

También es importante que los talleres tengan experiencia y un adecuado inventario de piezas, a fin de evitar retrasos y pedidos de componentes equivocados.

4.- ¿Hay algún límite de costes?
Para evitar sorpresas, hay que cerciorarse de que la garantía no tiene un límite en cuanto al valor de la reclamación ni en cuanto al número de reclamaciones que puede cursar con relación a una carretilla.

Por ello, se ha de comprobar también que no haya una escala en virtud de la cual el valor decreciente de la carretilla afecte al nivel de protección.

5.- ¿Cuál debe ser su vigencia?
Es obvio que una carretilla sometida a un uso intensivo durante tres o cuatro años necesitará más atención que una de solo unos meses. Esto significa que el valor de cada año de cobertura no es idéntico: cada año adicional de una garantía extendida es más caro que el anterior.

Algunas garantías extendidas ofrecen más flexibilidad al vincular la cobertura a la intensidad de uso de la carretilla.

6.- ¿Vale lo que cuesta?
Al comprar una carretilla elevadora, no se debe comparar el precio básico y pensar después en la garantía, lo idóneo es añadir los costes de una garantía extendida completa para cada carretilla y después volver a comparar los modelos. Estos cálculos representarán más fielmente el verdadero coste de explotación.

El precio de algunas garantías extendidas puede ser abusivo, otras, en cambio, pueden resultar muy razonables, con el mismo valor mensual que un par de litros de aceite del motor.

7.- ¿Es transferible?
A menos que se vaya a utilizar la carretilla elevadora para siempre, su valor residual es una parte importante del coste de explotación. Hay que considerar que algunas garantías extendidas vencen cuando la carretilla se vende.

Así, es mejor buscar una póliza que pueda transferirse al nuevo propietario, lo que incrementará el valor de reventa.

Lo esencial

Incluso en el caso de una carretilla fiable, una buena garantía extendida evita costes no programados, protegiendo el negocio y garantizando tranquilidad, especialmente después de tres, cuatro o cinco años. Si el fabricante no ofrece la póliza que el cliente necesita, este debe preguntarse por qué.