La consejera de Infraestructuras de la Generalitat Valenciana, Isabel Bonig, ha anunciado este martes en el “Fórum Europa” que la Generalitat está impulsando un grupo de trabajo para “dotar de contenido y carga” los vagones del Corredor Mediterráneo, una infraestructura que, según las previsiones del ministerio de Fomento, estará lista en Valencia para 2015 y para 2016 en Alicante y Murcia.

Según ha explicado la consejera, dicho grupo de trabajo será interdisciplinar y para ello contarán “con las universidades y las empresas valencianas”, para que analicen las “capacidades logísticas y las necesidades de diferentes sectores, como el turístico, agroalimentario, etc.” para que cuando esté lista la infraestructura, “todo el sector empresarial valenciano esté preparado, no solo con las plataformas logísticas, para evitar que los trenes vayan vacíos”.

Así se evitará lo que ocurrió con el puerto de Barcelona, “que tenía tercer carril desde diciembre de 2010 pero llegó antes la inversión que la preparación de las empresas”, ha recordado Bonig.

Comienzo de los trabajos

En mayo se configurará el grupo de trabajo, que estará coordinado por la Dirección General de Transportes y Logística, y en junio, según ha adelantado Bonig en el citado encuentro, organizado en Valencia por Nueva Economía Fórum, se espera que el grupo “comience a trabajar”.

La Generalitat Valenciana ha propuesto esta metodología de trabajo al ministerio que dirige Ana Mato y también ha hecho extensiva la propuesta a Cataluña y Murcia, las otras comunidades autónomas que se verán beneficiadas por el Corredor Mediterráneo.

Durante su intervención, Bonig ha reiterado la apuesta del Gobierno valenciano por un “proyecto ilusionante y realista”, el del tercer carril, que será de mercancías y un servicio de alta velocidad y que podrá “duplicar o triplicar los tráficos ferroviarios”, permitiendo que los puertos a su vez “sigan siendo motores económicos, generen empleo y riqueza”.

No obstante, Bonig ha advertido que la implantación del tercer carril no supone la renuncia al Corredor Mediterráneo, “al eje de la prosperidad”; aunque en estos momentos el proyecto completo “supone mucho tiempo en procedimientos administrativos y mucho dinero en inversión, que no tenemos”.