Gran parte de los expertos indican que la gestión de las cadenas de suministro en el nuevo tiempo que se abrirá una vez se supere la pandemia de coronavirus tenderán a dar una importancia clave a la gestión de los riesgos.

Las amenazas son parte consustancial de la existencia. Están ahí. Pueden producirse y afectar a cualquiera en el momento menos sospechado. Sin embargo, las organizaciones tienen que elaborar modelos de respuesta que les permita reaccionar con la mayor rapidez posible y minimizar, en la medida de lo posible, los daños.

En este sentido, la gestión de riesgos va a implicar, como ha detectado Maersk en sus operaciones logísticas en China, una mayor visibilidad de la cadena, con el fin de que los clientes puedan conocer las alternativas que se seleccionen en cada momento para evitar riesgos y, de igual manera, también se necesitarán un mayor impulso de la colaboración, con el fin de tomar medidas consensuadas con diligencia.

Así pues, la naviera aboga por crear equipos de gestión de crisis que tengan una visión integral, incluyendo ventas y operaciones, para detectar amenazas y elaborar planes de contingencia.

De igual modo, la compañía también estima que las cadenas de suministro más integradas están en mejor disposición para hacer frente a los riesgos, así como para diversificar suministros y proveedores, con el fin de garantizar que las amenazas no les afecten a todos ellos.

Además, la visibilidad se convierte en una herramienta fundamental para garantizar que todos los eslabones de la cadena se ajustan a los criterios establecidos en documentos de buenas prácticas, al tiempo que los ejercicios de simulación llevados a cabo regularmente sirven para afinar los procesos de gestión de crisis y mejorar la respuesta.