El aumento de las hostilidades entre Estados Unidos y China ha sido, sin duda, una mala noticia para el comercio transpacífico, pero también ha llevado a un incremento de los volúmenes de productos intermedios. Cualquier disputa entre países, especialmente si se trata de las dos mayores economías del mundo, es capaz de provocar una reacción en cadena, según recoge el último informe de Drewry.

Para que un producto llegue a una tienda de Nueva York, antes ha pasado por una larga cadena que involucra a numerosos países e industrias, aunque los clientes únicamente conozcan el lugar de origen. Los avances de la tecnología han provocado una gran fragmentación de la producción, siendo fundamental el crecimiento de China para el incremento del transporte marítimo a lo largo de las últimas décadas.

A mayor fragmentación, más necesidades de transporte y viceversa. Por ello, los mayores perdedores de esta guerra comercial son aquellos países que proporcionan las materias primas y los bienes semiterminados a China, que posteriorme envía los productos finales a Estados Unidos.

En cualquier caso, China ha reforzado su capacidad de producción hasta tal punto que apenas necesita importar suministros del resto del mundo para respaldar sus exportaciones. Esto ha llevado a una ralentización del comercio mundial en los últimos años, pero también hace menos peligrosos los efectos de la guerra comercial en el flujo de contenedores.

Si no se revierte la situación repentinamente, todo apunta a que Estados Unidos seguirá con sus planes de aumentar los aranceles de todos los productos chinos, aunque esto podría tener algunas ventajas para las líneas de contenedores.

Ventajas para las navieras

A medida que el comercio de productos terminados se traslade a países que no cuenten con el mismo nivel de autoabastecimiento que China, se necesitará transportar cada vez más productos intermedios, con la consiguiente fragmentación de la producción.

Un incremento del comercio interno en Asia elevará la necesidad de servicios marítimos domésticos y buques ‘feeder‘, pero un incremento en el comercio interno de Norteamérica y Europa podría generar más oportunidades en el transporte terrestre.

A corto plazo, todo esto no supondrá el fin del dominio de China en el ámbito de la exportación. Se prevé cierta disminución de su cuota de mercado en los flujos de contenedores hacia Estados Unidos, pero su lugar no podrá ser ocupado por otro país de la noche a la mañana.

En 2018, ha sido responsable de alrededor de un tercio de las importaciones de Estados Unidos de bienes terminados, dos veces más que el resto los países asiáticos juntos. Los datos muestran que Vietnam es uno de los que está experimentando un mayor crecimiento, pero pronto empezarán a tomarse medidas drásticas contra los productos chinos que son re-etiquetados en Vietnam para hacerlos pasar como vietnamitas.

El aumento de las exportaciones chinas de bienes intermedios hacia el sureste asiático podría indicar que se está llevando a cabo esta práctica ilegal, lo que puede hacer repuntar los servicios de las navieras, pero no es una garantía de que países como Vietnam estén consiguiendo sustituir a China.