El transporte marítimo se ha incrementado un 4% en 2017, lo que supone el mayor crecimiento de los últimos cinco años. Se espera que en 2018 la cifra sea similar, según el Informe sobre Transporte Marítimo 2018 publicado recientemente por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, UNCTAD.

No obstante, aunque las perspectivas son positivas, se están viendo amenazadas por la guerra comercial entre Estados Unidos y China y el aumento del proteccionismo. Todo esto llega en un momento de equilibrio entre la oferta y la demanda que ha permitido elevar los precios y obtener mayores beneficios. 

Los fletes han mejorado significativamente en 2017 impulsados por una fuerte demanda, una mejor gestión de la capacidad y unas condiciones del mercado más positivas. La situación está siendo muy parecida en 2018 y las previsiones de UNCTAD apuntan a un crecimiento del 3,8% de media en los volúmenes hasta 2023.

En lo que respecta a la oferta, después de cinco años en 2017 por fin se ha incrementado un 3,3% el tonelaje global. Alemania es el país con más portacontenedores en propiedad, con una cuota del 20% a principios de 2018, aunque también destacan Grecia, China y Canadá.

En cuanto a la actividad de construcción de buques, conviene destacar a China, Corea y Japón, que acumulan más del 90%, mientras que el 79% de las demoliciones tienen lugar en el sur de Asia, principalmente en La India, Bangladesh y Pakistán.

Por otro lado, en 2018 las 15 mayores líneas de contenedores suman el 70,3% de la capacidad mundial, tras haberse completado algunas fusiones y adquisiciones. De hecho, el conjunto de las 10 primeras casi alcanza ya el 70% por sí solo. 

Actividad de las alianzas

Las alianzas dominan las grandes rutas Este-Oeste, con un 93% de la capacidad desplegada. Esta consolidación puede reforzar su poder en el mercado, llevando a un descenso de la calidad de servicios y de la oferta, con unos precios más elevados.

En lo que respecta a la actividad portuaria, se ha expandido notablemente en 2017 tras dos años en los que se ha visto debilitada. UNCTAD estima que se han manipulado 752 millones de TEUs en los puertos de todo el mundo.

Las operativas se ven cada vez más afectadas por la entrada en servicio de los megabuques y la reestructuración de las alianzas, que han complicado la relación entre las líneas de contenedores y los puertos, desarrollando nuevas dinámicas en las que las navieras tienen un mayor poder de negociación, mientras los puertos han tenido que adaptarse a la nueva situación.

En este sentido, es preciso que las Autoridades Portuarias apuesten por la planificación tanto para su actividad diaria como para sus inversiones futuras. Al mismo tiempo, la industria marítima debe dar la bienvenida a nuevas tecnologías, relacionadas con el ‘blockchain‘, la trazabilidad de las mercancías, los buques autónomos y el Internet de las Cosas.

Sin embargo, está aumentando la preocupación por la seguridad laboral y por la ciberseguridad, dados los últimos incidentes en este ámbito. La agenda climática sigue siendo también una prioridad para el sector del transporte marítimo, que trata de reducir sus emisiones en línea con la nueva estrategia de la OMI para conseguir una disminución del 50% en 2050 respecto a 2008.