La alerta sanitaria mundial ha dejado al descubierto las nefastas consecuencias de la deslocalización y todos los peligros que conlleva, como la falta de proveedores, productos de baja calidad, fraudes, pedidos que no llegan o incumplimientos de la normativa.

A su vez, ha demostrado la importancia de contar con unas relaciones consolidadas y de proximidad para mejorar la capacidad de respuesta ante posibles imprevistos. Así lo explica Ismael Bienvenido, director general de Zeuko, especialista en el diseño de grúas industriales y portuarias.

A lo largo de su trayectoria, su estrategia se ha centrado en fortalecer las raíces en su entorno cercano, primando la elección de proveedores y colaboradores del País Vasco, pero también de ámbito estatal.

De hecho, en muchas ocasiones ha priorizado este criterio frente a otras consideraciones económicas y elecciones que implicaban mayores márgenes de beneficios. Ahora, son las empresas que han tejido este tipo de redes locales las que están resistiendo mejor el envite de la crisis, frente a otras que han visto cortados todos sus hilos.

Las primeras semanas del estado de alerta fueron claves para adaptarse a la nueva situación, pero finalmente han podido seguir trabajando con normalidad gracias a sus proveedores habituales. Por ello, destacan la necesidad de apostar por un nuevo paradigma de colaboración y confianza mutua, que aportan sostenibilidad y resiliencia ante la incertidumbre.