En un mundo cada vez más digital y globalizado, en el que los datos en tiempo real y las expectativas de los consumidores alimentan la necesidad de obtener resultados inmediatos, las organizaciones se enfrentan hoy en día a una miríada de retos, a menudo confusos, a la hora de cumplir las promesas de la marca: entre ellos, cómo adquirir, comprar e implantar aplicaciones para respaldar las operaciones de importancia crítica de la cadena de suministro.

En todo el mundo, no hay dos organizaciones que experimenten la transformación digital por las mismas razones; cada viaje, aunque similar, será en última instancia único, lo que hace que la capacidad de pivotar, innovar y escalar en la dirección deseada sea tan importante.

Algunas organizaciones tratarán de explotar nuevas oportunidades de mercado o de ofrecer mejores experiencias, mientras que otras pueden reaccionar ante el creciente ritmo de la innovación o responder a la disrupción de la competencia. Algunas probablemente querrán abordar todos estos puntos y más.

A pesar de las múltiples y variadas razones que impulsan el cambio, todas las organizaciones comparten áreas comunes; entre ellas, la necesidad imperiosa de abordar el ritmo acelerado del cambio empresarial, así como el requisito de ser más eficaces a la hora de ofrecer nuevas oportunidades de negocio.

Sin embargo, la mayoría de las organizaciones actuales siguen teniendo una capacidad limitada para adaptarse al ritmo y ofrecer soluciones ágiles a los desafíos en evolución. Esto se debe principalmente al estado de las carteras de aplicaciones, que a menudo son innecesariamente complicadas, obsoletas, difíciles de cambiar y, a menudo, siguen alineadas con estrategias tecnológicas antiguas y ahora redundantes.

La mayoría de las organizaciones actuales siguen teniendo una capacidad limitada para adaptarse al ritmo y ofrecer soluciones ágiles a los desafíos en evolución.

Para obtener el verdadero valor de la transformación digital, las organizaciones necesitan aplicaciones que puedan ser ensambladas, reensambladas, ampliadas y operadas al ritmo del cambio empresarial. Necesitan aplicaciones que puedan funcionar de forma interoperable, sin fisuras y que proporcionen a cualquier miembro del equipo la total transparencia, la extensibilidad y los niveles de personalización necesarios para afectar inmediatamente al cambio.

Gartner esboza dos modelos arquitectónicos contrastados (algunos dirían que filosóficos) para las aplicaciones de la cadena de suministro: en última instancia, se reduce a un simple debate en torno a una «cartera de soluciones débilmente acopladas» frente a un enfoque de «plataformas perfectamente integradas en una arquitectura común».

Un enfoque de cartera heredada es aquel que ofrece múltiples aplicaciones funcionales que pueden compartir algunos elementos, como el inicio de sesión único, pero que en su mayor parte siguen siendo aplicaciones independientes con sus propios modelos de procesos y datos, no escritas en una arquitectura común compartida.

Por el contrario, un enfoque integrado y convergente (comúnmente construido en plataformas nativas en la nube y con arquitectura de microservicios) tiene todas sus aplicaciones construidas en una arquitectura técnica compartida y sin fracturas, desde el modelado de datos y procesos hasta la propia experiencia del usuario.

La encuesta de Gartner a los profesionales de la cadena de suministro muestra que la mayoría de las organizaciones se centran en la integración de los procesos centrales de la cadena de suministro y la cadena de valor ampliada, es decir, en la convergencia de la cadena de suministro.

Para cumplir la verdadera promesa de la transformación digital en el espacio de la cadena de suministro, las organizaciones del siglo XXI deben ser ágiles, receptivas, escalables y rápidas.

Según la misma encuesta, los analistas Dwight Klappich y Christian Titze sugieren que las organizaciones están mostrando fuertes signos de querer comprometerse con menos proveedores de la cadena de suministro, reduciendo así la complejidad y el trabajo que implica la implementación, la integración, el soporte y el mantenimiento.

Con la vista puesta en 2022, la convergencia de las aplicaciones de la cadena de suministro en plataformas únicas va a ser cada vez más importante para las organizaciones de todos los sectores.

Para cumplir la verdadera promesa de la transformación digital en el espacio de la cadena de suministro, las organizaciones del siglo XXI deben ser ágiles, receptivas, escalables y rápidas. Sin embargo, para lograr esto, también necesitarán una arquitectura tecnológica y aplicaciones que puedan ensamblarse, reensamblarse y ampliarse para seguir siendo competitivas.